Ser cristiano en los tiempos actuales llega a ser bastante parecido a lo que ocurría en los primeros siglos de la Iglesia, en que ésta vivía entre constantes asedios por parte de las propias autoridades civiles.

  • El miércoles 1 de mayo, por la tarde, unos 40 miembros de la socialista Guardia Nacional bolivariana de Venezuela profanaron el templo de Nuestra Señora de Fátima de la diócesis de San Cristóbal ingresando en él durante la Misa, y arrojaron gas lacrimógeno.
  • El mes de mayo un tribunal de apelación de Ontario, Canadá, dictaminó que los médicos y enfermeras cristianos no tienen derecho a la objeción de conciencia sino que pueden ser obligados por los hospitales a realizar abortos y eutanasias.
  • En septiembre, en Finlandia, la diputada Päivi Räsänen, del partido de los demócratas cristianos, comenzó a ser investigada tras que se le acusara de «delitos de odio» por comentar en Facebook que la Biblia (en Rm 1, 24-27) señala la homosexualidad como un acto pecaminoso, vergonzoso y antinatural.
  • El pasado mes de octubre un tribunal británico sentenció que era legal que el médico David Mackereth fuera despedido de la Oficina estatal de Trabajo y Pensiones, después de 30 años de trabajo, por negarse a usar pronombres transgénero. En su defensa, Mackereth había explicado que en Génesis 1, 27 se revela que Dios sólo creó varones y mujeres. El juez sentenció: «La creencia en Génesis 1, 27, la falta de creencia en el transgénero y la objeción de conciencia al transgénero en nuestro juicio son incompatibles con la dignidad humana».
  • Desde el 20 de marzo, el gobierno comunista de China ofrece premios en dinero (hasta 10 mil yuans) a cualquiera que denuncie «actividades religiosas ilegales», tales como celebrar la Eucaristía en la clandestinidad, o enseñar el catecismo.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: PERSECUCIÓN A LA FAMILIA CRISTIANA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 29 de diciembre de 2019 No.1277