En el pasado, tanto el erudito como el inculto, y lo mismo el ateo que el creyente, todos y cada uno sabían que la vida humana inicia en la concepción. Igualmente, que la existencia terrena del hombre llega a su fin cuando el corazón deja de latir de forma irreversible. Por miles y miles de años nadie en sus cinco sentidos pensó siquiera poner en duda esta contundente verdad.

Pero, en el mundo moderno, los intereses políticos y económicos, así como la creciente cultura del placer y del egoísmo, bajo el disfraz de «derechos humanos», están decididos no sólo a considerar argumentos «alternativos» acerca de la vida humana, sino incluso a imponerlos por la fuerza a través de las legislaturas.

NO BIOLOGÍA, SÍ IDEOLOGÍA

La ciencia, la verdadera ciencia, ya no tiene gran importancia, sino la interpretación particular que desee darle el científico, el político, el juez, el catedrático, etc. No biología y sí ideología.

En días recientes se ha sabido que la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN) solicitó a la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) que seleccionara a dos expertos para que le expliquen desde la perspectiva de la ciencia qué significa «la vida desde el momento de la concepción» y «la vida hasta su muerte natural». Esto, para resolver la demanda de «inconstitucionalidad» promovida por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) en contra de la Constitución del estado de Nuevo León, porque ésta dice en su artículo primero: «El Estado reconoce, protege y tutela el derecho a la vida que todo ser humano tiene. Desde el momento de la concepción entra bajo la protección de la Ley y se le reputa como nacido para todos los efectos legales correspondientes, hasta su muerte natural…».

EN CONTRA DE LA VIDA

Contradiciéndose, la CNDH aún alega que está a favor de la vida humana; sin embargo, dice que no puede tolerarse una ley que transgreda «otros derechos humanos reconocidos y protegidos en el marco constitucional». Evidentemente se refiere al falso «derecho humano» de la madre a asesinar a su propio hijo cuando aún lo lleva en el interior de su vientre y aún no ha pasado cierto número de semanas de existencia.

Los libros de texto más utilizados en las carreras de medicina, como el libro de Keith Moore, de Embriología Clínica, y el de Langman, de Embriología Médica, aún siguen diciendo, porque es la verdad científica y ésta no puede cambiar, que la vida inicia desde el momento mismo de la concepción, que es cuando un espermatozoide fecunda al óvulo.

La BALANZA YA ESTÁ INCLINADA

En la página de internet de la SCJN, cuando ésta presenta dicha «controversia de inconstitucionalidad, recuerda que este mismo organismo de poder ya ha definido lo siguiente:

«Que no existen derechos humanos absolutos y, por tanto, no puede haber derechos más importantes que otros».

Esto, traducido al lenguaje común, significaría que el derecho a la vida humana desde el momento de la concepción hasta la muerte natural no es más importante que el «derecho» de una mujer a asesinar a su hijo vía aborto o, en un futuro, si tal se aprobara en México, que tampoco sería superior al «derecho» a aplicarle la eutanasia a una persona incluso si ésta no la solicitara.

Más aún, para apoyar su argumento, la SCJN recurre al Tribunal Constitucional Español, que «ha sostenido que no existen derechos ilimitados; todo derecho tiene sus límites»; al Tribunal Constitucional de Bolivia, que «ha definido que los derechos fundamentales no son absolutos, sino que encuentran límites y restricciones en los derechos de los demás»; y a la Corte Interamericana de Derechos Humanos, que igualmente «ha interpretado que ningún derecho humano es absoluto y por ende, su goce está supeditado a varias restricciones razonables».

No será, pues, ninguna sorpresa si la SCJN, después de consultar a los dos expertos de la UNAM, decida de cualquier manera que la Constitución de Nuevo León debe ser cambiada para, ahora sí, «respetar» los derechos humanos.

Y para siempre quedará la duda de por qué el derecho del concebido a ser salvaguardado debe quedar siempre por debajo del «derecho» de la madre a asesinarlo, y no al revés, si la SCJN ya había dicho que no hay derechos superiores a otros.

D. R. G. B.

TEMA DE LA SEMANA: ¿CUÁNDO EMPIEZA Y CUÁNDO TERMINA LA VIDA?

Publicado en la edición impresa de El Observador del 26 de enero de 2020 No.1281