Tu amistad con el Ángel no depende de tu signo zodiacal ni del día en que naciste, ni de técnicas o colores o aromas

Por Padre Fernando Cárdenas Lee

Ha comenzado un nuevo año, y con él vienen muchos deseos y propósitos. «Año nuevo, vida nueva», se suele decir.

Y es que a lo largo del año hemos experimentado nuestras debilidades y limitaciones, así como nuestro pecado. Durante muchas veces nos hemos sentido frágiles y débiles, y en otras fuertes y capaces de vencer cualquier obstáculo.

Es por esta razón que me atrevo a animarte desde estas sencillas líneas a que este año que comienza cultives una especial amistad con tu Ángel de la Guarda. No olvides la presencia de este compañero, de este amigo que Dios mismo te ha mandado para proteger lo que es auténticamente tuyo y lo que te constituye como persona: tu «yo».

Tal vez no has visto al Ángel de la Guarda en este papel, y sin embargo Dios envía a sus ángeles como custodios de lo que somos ante los ojos de Dios: imagen y semejanza de Él.

Comienza el año, y que este año nuevo sea un año donde esa imagen de Dios se plasme cada vez más en ti, que esa semejanza se irradie en tus acciones y en tu vivir.

La amistad con tu ángel

Esa amistad con el Ángel no depende de tu signo zodiacal ni del día en que naciste, ni de técnicas o colores o aromas (todo esto promovido por la Nueva Era y que es contrario a la fe de la Iglesia).

La amistad con el Ángel depende de un designio de Dios. Dios mismo ha querido enviarte un amigo que protege, custodie esa imagen que de Él hay en tí.

Tu Ángel de la Guarda «ve continuamente el rostro del Padre que está en los cielos» (Mt 18, 10) y «en Dios, el Ángel ve la verdad del hombre de una manera propia de cuanto él sea en sí mismo… el Ángel lee esa verdad… ve cómo es amenazada por la debilidad del hombre. Por eso, él conoce la persona que le es amiga, tanto en lo admirable como en lo precario, hasta el fondo de su intimidad» (Romano Guardini).

El Ángel Custodio se interesa entonces por toda tu vida, nada de lo que ocurre en tu vida es indiferente para tu Ángel.

Que en este año crezcamos en santidad, en autenticidad, que dejemos los miedos que nos paralizan y nos esforcemos por superar las limitaciones y debilidades que nos impiden continuar.

Acudamos al Ángel, él nos trae la luz de Dios y nos reconfortará en los momentos difíciles y tristes, nos fortalecerá en los momentos de abatimiento, nos consolará en cada instante de nuestra vida.

No te dejes engañar por esos horóscopos de los ángeles y mensajes de los ángeles según tu hora de nacimiento, eso entristece a tu custodio.

Reza y únete a él diciéndole:

«Angel de mi guarda», reza y saluda a Nuestra Señora al medio día con el Ángelus (El Ángel del Señor). Encomienda tu día al despertar, dale gracias en las noches por la asistencia que te ha dado y la oración que te ha proporcionado.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 5 de enero de 2020 No.1278