Por José Francisco González, obispo de Campeche

Celebramos el “Día de la Candelaria” (2 de febrero), que tiene interconexión, como fiesta, con el Día de los Reyes y la popular “corona” con el Niño escondido. Hoy se pagan deudas. Los tamales se sacrifican para alegrar la reunión familiar y de amistad.

La fiesta de la Presentación del Señor es un punto culminante de los relatos de la Infancia de Jesús (Lc 2,22-40).  Si volteamos la mirada al Antiguo Testamento, encontramos un relato similar en el Primer Libro de Samuel. Allí, Ana presenta al Señor en el templo a su hijo Samuel. Lo hace en el santuario de Siló, donde el niño va a ser aceptado por el sacerdote Elí.

María y José presentan, a su vez, al niño Jesús al anciano Simeón. Éste identifica a Jesús como signo de contradicción, puesto que será caída de muchos en Israel, y como ocasión para que una espada atraviese el alma (Lc 2,34-35). Acerca del asunto de la espada que atraviesa el alma, la frase ha tenido un sinfín de interpretaciones. Los estudiosos consideran que esa frase se puede entender con la luz que Ezequiel 14,17 dice: “Si ordeno a la espada que atraviese el país y extirpo de él hombres y animales”.

Los Oráculos Sibilinos III, 316 describen la invasión de Egipto por Antíoco Epifanes (170 a.C.): “Porque una espada te atravesará en medio”. La imagen de una espada de juicio selectiva, que destruye a unos y perdona a otros, una espada para discriminar y no sólo para castigar. En boca de Simeón este cántico puede entenderse que el Niño está puesto para que muchos caigan o se levanten en Israel. La nueva relación y motivo de separación con Jesús será, no la sangre, sino la aceptación-rechazo de la voluntad del Padre (cf. Mc 3,31ss).

PRESENTACIÓN Y PURIFICACIÓN

En Israel había dos costumbres. Una era la de purificar a la madre de un hijo después del parto. Una purificación en la que ella ofrecía un par de tórtolas o dos pichones (Lv 12,1-8). La segunda costumbre era la de presentar el primogénito varón al Señor y el pago en el santuario de una suma de cinco ‘shekels’ (moneda aún vigente en Israel) para rescatarlo. Los padres son muy creyentes y practicantes. Obedecen las leyes de la purificación y de la presentación. Y nace en Belén, también por obedecer el mandato del censo, por parte de la autoridad gobernante.

El texto nos dice que Ana era una profetisa (Lc 2,36) y Simeón pronunció una profecía sobre el futuro de Jesús (2,34s). De este modo se suma a la Ley el elemento de la profecía.

Simeón pronuncia un cántico: “Ahora, Señor, puedes dejar a tu siervo irse en paz, porque mis ojos han visto a tu Salvador, a quien has presentado ante todos los pueblos, luz para alumbrar a las naciones y gloria de tu pueblo Israel”. La salvación es para los gentiles como para los judíos. Jesús es la salvación de los que escuchan y obedecen en Israel, ya que el ángel prometió a José que el niño “salvaría a su pueblo de sus pecados” (Mt 1,21).

JORNADA DE LA VIDA CONSAGRADA

En torno a esta fiesta, la vida consagrada de Campeche celebra su Jornada anual. Durante tres días, los distintos religiosos y consagrados que viven en la Diócesis se reúnen para orar, jugar, comer, meditar y estudiar. Dios bendiga su vocación, su apostolado y su donación.

Además, la parroquia de Candelaria y las capillas de la Candelaria celebran con alegría la fiesta patronal. Dios haga descender su luz sobre todos los fieles que se colocan bajo la intercesión de María.

¡Sé, Tú, Señor, nuestra Luz!