Si bien las revelaciones privadas no son materia de fe, siguiendo el consejo del Papa Benedicto XIV, de que “sería temerario despreciarlas”, publicamos esto que habría dicho Jesucristo a monseñor Ottavio Michelini en 1969:

«El que siempre ha vivido en la prosperidad, en la comodidad, no sabe nada acerca del estado de su alma. El primer buen efecto de la tribulación es abrirles los ojos que la prosperidad les tiene cerrados…

«El segundo buen beneficio de la tribulación es separarlos del apego que tienen a las cosas de la Tierra…

«El tercer buen beneficio consiste en que… las tribulaciones los vuelvan humildes… Envío tribulaciones para que no sean condenados juntamente con este mundo.

«El cuarto beneficio es reparar por los pecados cometidos, mucho mejor que las penitencias que ustedes se imponen voluntariamente…

«El quinto beneficio es que las penas hacen que ustedes se acuerden de Mí y los obliga a recurrir a mi Misericordia, viendo que solamente Yo soy el que puede aliviárselas, ayudándolos a sufrirlas.

«El sexto beneficio es que las tribulaciones los hacen contraer grandes méritos ante Mí, dándoles ocasión de ejercitar las virtudes que más amo: la humildad, la paciencia y la conformidad con mi voluntad”.

TEMA DE LA SEMANA: ¿DÓNDE ESTÁ DIOS EN ESTA PANDEMIA?

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 26 de abril de 2020 No.1294