Murió por un tipo de coronavirus en 1890.

Por Ary Waldir Ramos Díaz / Aleteia en El Observador

El Papa Francisco aprobó la promulgación de un decreto difundido el 27 de mayo de 2020 en el que se muestra, entre otros, el reconocimiento del milagro atribuido al fundador de los Caballeros de Colón, el Venerable Siervo de Dios Michael McGivney, sacerdote diocesano; nacido el 12 de agosto de 1852 en Waterbury (Estados Unidos de América) y muerto en Thomaston (Estados Unidos de América) el 14 de agosto de 1890.

Con este decreto, el padre McGivney podrá ser declarado “Beato”. Un milagro adicional atribuido a la intercesión del padre McGivney será necesario para su canonización como santo.

El padre McGivney pasó todo su sacerdocio en el ministerio parroquial y murió de neumonía el 14 de agosto de 1890 – dos días después de su 38 cumpleaños – después de caer enfermo en medio de una pandemia. Evidencias científicas recientes indican que esa pandemia –como la actual– puede haber sido causada por un coronavirus.

McGivney es más conocido por haber fundado los Caballeros de Colón en 1882. Casi un siglo antes del Concilio Vaticano II fue un sacerdote que capacitó a los laicos para servir a la Iglesia y al prójimo de una manera auténtica.

Hoy en día, los Caballeros de Colón son una de las organizaciones católicas más grandes del mundo, con 2 millones de miembros en América del Norte y América Latina, el Caribe, Asia y Europa.

Milagro pro vida

El milagro que se reconoce a través de la intercesión del padre McGivney involucró a un niño no nacido en los Estados Unidos que en 2015 fue sanado en el útero de una condición que amenazaba su vida después de las oraciones de su familia al padre McGivney.

A principios de este año, en un discurso a la Junta de Caballeros de Colón, el Papa dijo que la organización ha sido fiel “a la visión de su fundador, el Venerable Michael McGivney, que se inspiró en los principios de la caridad y la fraternidad cristiana para ayudar a los más necesitados”.

Nacido de padres inmigrantes irlandeses en 1852 en Waterbury, Connecticut, el padre McGivney fue una figura central en el dramático crecimiento de la Iglesia en los Estados Unidos a finales del siglo XIX.

Ordenado en Baltimore en 1877, atendió a una comunidad de inmigrantes y de estadounidenses de origen irlandés en la entonces diócesis de Hartford. En un momento de sentimiento anticatólico, trabajó incansablemente para mantener a su rebaño cerca de la fe, en parte encontrando soluciones prácticas a sus muchos problemas, tanto espirituales como temporales.

Con un grupo de los principales hombres católicos de New Haven, fundó los Caballeros de Colón en 1882 en la Iglesia de Santa María para proporcionar apoyo espiritual a los hombres católicos y recursos financieros a las familias que habían sufrido la pérdida de su sostén económico.

El joven grupo pronto se convirtió en una fuerza importante en las áreas de evangelización, caridad, integración racial y defensa de la libertad religiosa.

El padre McGivney murió a los 38 años tras un virus que contaminó sistemáticamente a la población. Conocido por sus contemporáneos por su devoción a la fe y su encarnación de las características del “Buen Samaritano”, su causa de santidad se abrió en la arquidiócesis de Hartford, en 1997.

Artículo original publicado en Aleteia.org

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 7 de junio de 2020. No. 1300