Por Raúl Espinoza Aguilera

El llamado padre de la novela psicológica y filosófica, Fiódor Dostoyesvki, nació en Moscú en 1821 y falleció en San Petersburgo en 1881. Fue un explorador del alma humana como nunca antes lo había hecho ningún autor. Se adentra en las raíces del bien, del mal, del sufrimiento, del dolor, de la crueldad humana dentro de unos abismos inimaginables.

Sobre su obra, Friedrich Nietzsche y Sigmund Freud consideran que fue un psicólogo del cual habían aprendido mucho. El pensador José Ortega y Gasset considera que este autor ruso no sucumbió a las situaciones dramáticas que nos describe, sino que se instaló en lo más alto para brindarnos una visión panorámica sobre la misteriosa condición humana. Ejercieron gran influencia en Dostoyevski grandes literatos como Shakespeare, Pascal, Víctor Hugo, Hoffman y Friedrich Schiller.

Le afectó mucho el pronto fallecimiento de su madre y la crueldad de su padre tanto para con él y sus hermanos como para con los siervos que laboraban en el campo agrícola. Era un odiado terrateniente por inhumano, cruel e injusto. A este joven universitario lo envía, contra su voluntad, a estudiar ingeniería, facultad que pronto abandonaría para dedicarse de lleno a la literatura. Por esos años le aparece una marcada enfermedad: la epilepsia, que se le incrementaría hasta el final de sus días.

Pero su genio literario supo transformar la adversidad en una oportunidad, ya que muchos de sus personajes literarios son epilépticos. Y el escritor confiesa que tenía una particular luminosidad mental después de esas duras crisis.

En 1849 se unió a un grupo intelectual llamado “Círculo Petrashevski”, de corte liberal, socialista y contra las ideas monárquicas del zar Nicolás I. Pronto fue detenido, encarcelado y condenado a ser fusilado. Pero, a última hora, el zar cambió de opinión y lo envió a Siberia. Con motivo de sus experiencias en esas gélidas tierras y su convivencia con los prisioneros, escribe “Humillados y Ofendidos” (1861) y “Recuerdos de la Casa de los Muertos” (1861-1862).

Es interesante su testimonio de cómo descubre que entre delincuentes, asesinos y ladrones existen personas de buen corazón, que se arrepienten de sus malos actos y están dispuestos a corregirse. En 1864 publica “Memorias del subsuelo” sobre la larga enfermedad, penosa agonía y muerte de su esposa tuberculosa.

En 1870 comienza a redactar su obra cumbre: “Los Hermanos Karamazov”. Es una novela filosófica y psicológica ambientada en la Rusia de finales del siglo XIX, cuyos personajes entran en los debates éticos sobre Dios, el libre albedrío, la moralidad.

A este escritor le preocupaba la Rusia en proceso de modernización, que corría el peligro de perder sus valores perennes, y que la amada patria perdiera su verdadera identidad. Todos sus cuestionamientos se enfilaban en preguntarse: ¿Quiénes somos? ¿Cuál es el significado de la vida? En términos positivos, ¿qué se puede aprender del sufrimiento humano y de la presencia del mal en el mundo?

Desde la publicación de esta obra, ha sido aclamada como una de las más importantes de la literatura universal. Su esposa, Ana, lo acompañó con cariño y fielmente hasta el momento de su muerte. A su entierro asistieron las grandes celebridades de la cultura rusa.

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 7 de junio de 2020. No. 1300