Existe una carrera contra reloj para lanzar a escala mundial una vacuna que permita vencer la pandemia que tiene trastornada la vida cotidiana en todo el planeta.

Por Diana R. García Bayardo

Aquí mismo comienza un mundo de contradicciones y enfrentamientos, y hay quienes deciden aceptar lo que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS) y otros no. Es que el mundo de la ciencia no está desligado de la política y los intereses más oscuros: convive con la avaricia, la competencia, la compra de voluntades, los acuerdos políticos, las amenazas, las mordazas y hasta los asesinatos.

Quien piense que cualquier científico puede sentarse a estudiar tal o cual cosa en su laboratorio y publicar tranquilamente sus resultados sin meterse en problemas, está equivocado.

En busca de la vacuna

La precipitación no es buena consejera; y con la vacuna se observa demasiado de esto. Han pasado años o décadas de intentos fracasados por conseguir una vacuna efectiva contra algunos virus, como el del SARS-1, el ébola, el MERS, el Zika y, desde luego, el VIH-SIDA, que ha matado a 35 millones de personas desde 1981.

Pero ahora resulta que, a menos de medio año de aparecer el covid, ya casi están listas varias vacunas. Más de cien laboratorios de diversos países están desarrollando alguna, y los primeros en convencer al mundo de que la suya sí funciona, amasarán una fortuna multimillonaria, así que hay mucha competencia.

China dice que va a la cabeza, y que ya está experimentando en seres humanos; el grupo estadounidense Johnson & Johnson anunció que ya va a comenzar ensayos en personas; y el laboratorio sueco-inglés Astra Zeneca, promete que para septiembre tendrá disponibles entre mil y dos mil millones de dosis de su vacuna.

¿Me vacuno?

Algunos llaman conspiranoicos a quienes temen que la vacunación contra el covid se convierta en una disposición dictatorial y/o que acabe generando innumerables muertes. Pero este miedo debe ser respetado, porque el sueño de algunas gentes poderosas respecto de lograr radicalmente la disminución de la población mundial ni es nuevo ni es un secreto.

Si Dios nunca quita la libertad de decisión al ser humano, ningún gobierno o estructura terrenal tiene derecho a hacerlo. Vacunarse o no vacunarse deberá ser una decisión libre y que no condicione el acceso a derechos como el del trabajo, la escuela, el comercio, etcétera. De esto dependerá que el ser humano no quede convertido en un esclavo.

TEMA DE LA SEMANA: LA SALVACIÓN POR LA CIENCIA O LA FE: ¿UNA DISYUNTIVA FALSA EN ÉPOCAS DE CATÁSTROFE?

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 14 de junio de 2020. No. 1301