Enseña el Catecismo de la Iglesia Católica que la contrición es “un dolor del alma y una detestación del pecado cometido con la resolución de no volver a pecar” (n. 1451).

PERFECTA O IMPERFECTA

“Cuando brota del amor de Dios amado sobre todas las cosas, la contrición se llama contrición perfecta” (n. 1452). Por su parte, la contrición imperfecta, también llamada atrición, “nace de la consideración de la fealdad del pecado o del temor de la condenación eterna y de las demás penas con que es amenazado el pecador” (n. 1453).

Hay quienes afirman que no es posible hacer un acto de contrición perfecta, ya que el amor humano siempre es imperfecto en este mundo. Pero hay que señalar que precisamente la contrición, tanto si es perfecta como imperfecta, es posible gracias al Espíritu Santo, es decir, que se trata de un don de Dios.

Dice el Catecismo que, “por sí misma la contrición imperfecta no alcanza el perdón de los pecados graves, pero dispone a obtenerlo en el sacramento de la Penitencia” (n. 1453), mientras que la contrición perfecta “perdona las faltas veniales” (n. 1452).

Más aún, la contrición perfecta “obtiene también el perdón de los pecados mortales, si comprende la firme resolución de recurrir tan pronto sea posible a la confesión sacramental” (n. 1452).

Así las cosas, la contrición perfecta solamente opera la justificación extrasacramental cuando va unida al deseo de recibir el sacramento.

Para entender este deseo puede pensarse, por ejemplo, en los católicos chinos que viven en aldeas muy apartadas. Ellos aguardan con ansia hasta dos años para ver llegar a un sacerdote que los confiese, y entonces son capaces de dejar todas sus ocupaciones para formarse por horas, desde la madrugada, aun cuando sea invierno y todo esté nevado, con tal de conseguir el tesoro sacramental que los devuelve a la vida de la Gracia.

DESDE CUÁNDO

Por otro lado, hay que señalar que la contrición perfecta no apareció con el cristianismo. En el Antiguo Testamento, la contrición perfecta constituía para los adultos el único medio de alcanzar el perdón de los pecados; dice Ezequiel 18, 21: “En cuanto al malvado, si se aparta de todos los pecados que ha cometido, observa todos mis preceptos y practica el derecho y la justicia, vivirá sin duda, no morirá”. En el Nuevo Testamento la caridad perfecta consigue el efecto del perdón de los pecados: “Le son perdonados sus muchos pecados, porque amó mucho», se lee en Lucas 7, 47 sobre la pecadora arrepentida.

TEMA DE LA SEMANA: PERDÓN SIN SACERDOTE?: LA CONTRICIÓN PERFECTA

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 7 de junio de 2020. No. 1300