Desde 1886, cuando el entonces obispo de la Diócesis de Querétaro, monseñor Rafael Sabás Camacho instituyó la peregrinación anual de Querétaro al Tepeyac, miles de hombres y mujeres han hecho el camino de más de 200 kilómetros hasta los pies de “la morenita del Tepeyac”, como le gustaba decirle a Nuestra Señora de Guadalupe san Juan Pablo II.

Este año por la contingencia sanitaria del covid19 que nos aqueja a todos, se ha tenido que interrumpir la peregrinación, que es la más antigua, mejor organizada y más numerosa de México, país eminentemente guadalupano.

El domingo 26 de julio hubieran llegado los más de 60 mil peregrinos que estaban listos para partir este año, por lo que en la Santa Misa Coral del Cabildo de las 9 de la mañana, se ofreció la misa por las intenciones de las peregrinas y peregrinos que desde sus hogares oran por regresar un día a ver a Nuestras Santa Madre en le Tepeyac. Antes de terminar la Santa Misa, Monseñor Salvador Martínez Ávila, quien es rector de la Insigne y Nacional Basílica de Guadalupe, y quien hubiera recibido a los peregrinos, leyó un emotivo mensaje de Mons. Mario De Gasperín, obispo emérito de Querétaro:

Saludo a los peregrinos y peregrinas de la Diócesis de Querétaro

Hermanas y hermanos peregrinos:

Agradezco a Monseñor Salvador Martínez Ávila, rector del Santuario de Nuestra Señora de Guadalupe, la oportunidad que me ofrece de saludarlos y agradecerles su “peregrinación espiritual”, para encontrarse y encomendarse a Santa Maria de Guadalupe, como siempre lo hacemos.

Ciertamente no pudieron venir a verla aquí en su “Casita Sagrada” del Tepeyac, pero Ella sí los visitó en sus propios hogares, bendijo a su familia y vio por todas sus necesidades, como sabe hacerlo una buena madre. Ella visitó la casita del tío Juan Bernardino, enfermo, y le dio la salud. A Ella encomendamos a los enfermos de la pandemia, y a todos nuestros difuntos. Que gocen de su presencia en el Cielo.

Su señor obispo emérito, sus sacerdotes dirigentes de la peregrinación y todos sus sacerdotes, oramos por ustedes y sus necesidades espirituales y materiales. Les suplicamos que se cuiden y cuiden especialmente a los abuelitos y abuelitas, y a sus niños. Recen por sus sacerdotes, por el nuevo pastor que el santo padre quiera enviarnos, y por su servidor, quien, implorando el consuelo de Nuestra Madre Santísima y de su Hijo Jesucristo, los felicita, saluda y bendice de corazón.

Santiago de Querétaro, Qro., 26 de julio de 2020

+MARIO DE GASPERÍN GASPERÍN
OBISPO EMÉRITO DE QUERÉTARO

Conversiones y milagros frutos de la peregrinación más grande de México: De Querétaro al Tepeyac