Muchas de estas ideas son de nuestras abuelas:

  • El pan duro se corta y tuesta para usar como crutones en ensalada o sobre una crema de verdura. Molido sirve para empanizar.
  • Hacer capirotada cortando bolillos duros, dorándolos con aceite o mantequilla, y añadiéndolos a un jarabe hirviendo, hecho con piloncillo, agua y canela.
  • Elaborar un budín con pan duro: endulzar medio litro de leche (o agua) con suficiente azúcar hasta que quede un poco pasada; se remoja suficiente pan, se desbarata, se agregan dos o tres huevos y la ralladura de un limón, y se hornea.
  • Las tortillas duras cortadas y fritas sirven para hacer sopa de tortilla o un guisado de chilaquiles. Si se remojan y muelen hasta obtener una masa, se pueden elaborar tamales. Para el relleno, en lugar de carne, puede emplearse la económica acelga, o puede ser sólo salsa. Se pueden sustituir las hojas para tamal por papel aluminio.
  • Si las cáscaras de papa se fríen con cebolla y sal, se pueden comer en tacos. Condimentadas con sal y chile en polvo, y fritas u horneadas, sirven como botana crujiente.
  • Después de preparar té o agua de jamaica, las flores de ésta se pueden licuar con un mínimo de agua, agregando azúcar (1/4 de taza por cada taza de flor) y cocinando a fuego lento hasta obtener una jalea.

También sirven para quesadillas: las flores cocidas se escurren y se fríen con cebolla, ajo y sal, y con esta mezcla y rebanada de queso se rellenan las tortillas.

  • Con las cáscaras de sandía se puede hacer mermelada quitándoles lo verde y cociéndolas con agua y azúcar. O se puede hacer un platillo salado quitando lo verde y lo rojo, cortando lo blanco en bastones, agregando sal y condimentos, pasando por harina y friendo.
  • Se puede hacer confite con las cáscaras de unas 4 naranjas grandes, cortadas en tiritas. Se remojan dos veces en agua caliente para quitarles el amargor; luego se hierven con 1 taza de agua y 3/4 de taza de azúcar por unos 40 minutos, se escurren hasta secar y se revuelcan en más azúcar.
  • Con los desperdicios de todas las verduras (zanahoria, papa, hojas de apio, cáscaras de cebolla) cocidas con sal se puede hacer caldo de verduras y guardar en el congelado en cubitos para usar poco a poco en distintos platillos.
  • Los huesos del pollo sirven para hacer caldo, que también se puede guardar en el congelador.
  • Los restos de espagueti, compactados sobre una sartén aceitada, sirven para como base de pizza.
  • Para “multiplicar” 200 gramos de queso tipo manchego o mozzarella y convertirlo en más de un kilogramo, basta con licuarlo por partes (para no desbordar el vaso de la licuadora) con un litro de leche entera, 1 taza y 3/4 de maicena, y 1 cucharadita de sal. Se pone en una olla con 200 gramos de mantequilla y se cuece a fuego bajo, moviendo constantemente hasta espesar y que comience a despegarse. Se pasa a un molde de plástico, se refrigera 6 horas para que solidifique, y se desmolda.

TEMA DE LA SEMANA: IDEAS PRÁCTICAS PARA SOBREVIVIR EN TIEMPOS DE CRISIS

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 12 de julio de 2020. No. 1305