Las víctimas necesitan ser tratadas con dignidad y respeto

Por Sergio Estrada

En el seminario web para la prevención del abuso sexual en la Iglesia Latinoamericana, una reflexión interdisciplinar, diferentes expertos e investigadores en la prevención del abuso sexual a menores por parte de clérigos, analizaron el tema a partir del “Vademécum”: un manual de instrucciones para guiar a los encargados de investigar la verdad cuando un menor de edad es abusado por un miembro del clero.

El manual de instrucciones para el abuso de menores fue publicado por la Congregación para la Doctrina de la Fe y fue analizado en el foro organizado por el CEPROME (Centro Interdisciplinar para el abuso a menores), Vatican Safeguarding, en alianza con el CCP, el CELAM, la CLAR y diferentes conferencias episcopales latinoamericanas y grupos de investigación de América Latina que estudian el abuso sexual de menores.

En el encuentro realizado el 31 de Julio, se reflexionó de una manera interdisciplinar, donde los expertos tocaron temas de cómo prevenir el abuso a menores, así como los tratamientos que se deben hacer cuando ocurre esta situación. Entre los asistentes destacó la presencia de Mons. Charles Scicluna, Arzobispo de Malta y miembro de la congregación para la Doctrina de la Fe; Mons. Sergio Buenanueva, coordinador del Consejo Pastoral para la protección; el Dr. Hans Zollner, presidente del Centro For child Protection de la Pontificia Universidad Gregoriana de Roma, entre otros.

Propuestas

“El argumento más importante del tema, es que por primera vez en una ley universal se incluye el deber moral y pastoral en el abuso sexual.

Las autoridades eclesiásticas se comprometieron con los afectados y sus familias que serán tratados con dignidad y respeto, incluyendo servicios específicos como asistencia espiritual y médica, cuidando la pastoral de víctimas para que sean tratadas con dignidad y respeto”, señaló el Arzobispo de Malta, Mons. Scicluna.

Cuando se habla del sufrimiento de todo el pueblo de Dios por las víctimas de abuso, se debe tener profunda escucha y dignidad. Si uno sufre todos sufren.

“Se debe escuchar a las víctimas en cuán grande es el flagelo; escuchar siempre con dignidad y un silencio empático y profundo que se haga con el corazón, de esta manera las víctimas se sienten aliviadas, porque están conectadas a una escucha y la persona sufre en confianza cuando habla de sus asuntos traumáticos y se sienten en recuperación”, señaló el también teólogo.

Mons. Scicluna subrayó, que el objetivo principal de la Iglesia es proteger a los menores e impedir el abuso psicológico y físico y, para esto es necesario cambiar la mentalidad. Además, aseguró, que la Iglesia, junto con sus hijos fieles, son víctimas de estas infidelidades.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 23 de agosto de 2020. No. 1311