Por Chucho Picón

La frase “Veo gente muerta” se hizo famosa hace unas décadas por la película “Sexto Sentido” donde un niño veía a gente muerta. Ya a la distancia de este éxito taquillero de Hollywood. El sacerdote *Juan Manuel Pérez Romero, nos recuerda la frase de miedo, el sacerdote quien en algún tiempo fue exorcista, hoy nos comparte en exclusiva para El Observador, el fenómeno extraordinario, el don, el carisma de algunos seres humanos que tienen la capacidad de ver, sentir, escuchar y conversar con personas ya muertas. Nos comparte en esta entrevista como el también ha experimentado y vivido este fenómeno, don y carisma extraordinario, donde los muertos que en sí son las ánimas del purgatorio se manifiestan y piden el auxilio para ser liberadas del purgatorio. Nos comparte como es que algunas almas, quedan ancladas, varadas también en casas o iglesias, o en lugares donde han ocurrido terribles accidentes. En esta entrevista podremos conocer no solo algunos hechos verdaderos, si no también conoceremos en voz de este sacerdote, los argumentos sustentados en la doctrina de la Iglesia Católica, es un hecho verídico el que niños adolescentes y adultos en nuestro mundo pueden ver gente ya muerta.

Por Chucho Picon

Padre Juan Manuel, gracias por concedernos esta entrevista para El Observador. ¿Puede comenzar por decirnos qué es el Purgatorio y quiénes van al Purgatorio?

El Catecismo de la Iglesia Católica nos explica que las almas que por la Sangre de Jesús han sido salvadas, y que tienen como destino la gloria, después del juicio, si no están perfectamente purificadas reciben una purificación en un estado o un lugar que se llama Purgatorio. En esta purificación las almas van quitando todas las cadenas que las unen todavía al pecado, para quedar completamente libres, listas para ver a la Santísima Trinidad cara cara.

Nosotros podemos estar en relación con las benditas almas del Purgatorio. En el Credo de los Apóstoles decimos “creo en la comunión de los santos”. La comunión de los santos consiste en que la Iglesia está compuesta o dividida en tres sectores: la Iglesia Triunfante, que es la que ya llegó al Cielo; la Iglesia Militante, compuesta por la milicia de los que estamos en una batalla en la Tierra, y la Iglesia intermedia que es la Iglesia Purgante, formada por los que están pagando sus deudas a la Justicia divina.

Nuestra relación con la Iglesia Triunfante es porque los católicos creemos que los santos nos ayudan, y nosotros podemos venerarlos, conocerlos y también invocarlos. Nuestra relación con la Iglesia Purgante se da porque las benditas ánimas nos pueden ayudar, y también nosotros las podemos ayudar a ellas. Lo mismo que los santos también interceden por ellas, y sobre todo la Santísima Virgen María, que tiene un papel especial en el Purgatorio; es Reina del Cielo, de la Tierra, y también es Reina del Purgatorio. Incluso baja al Purgatorio los días de sus fiestas, lo mismo que los sábados, a dar consuelo y a rescatar muchas almas de sus devotos para que sean           liberadas y lleguen así a la gracia de la vida eterna.

¿Cuánto puede durar un alma ahí, y a qué se debe su temporalidad en el Purgatorio?

Antes de eso quiero comentar lo siguiente. Hace diez años, en este santuario, al que vienen muchas personas, empezó a venir una señora muy joven, con niños chiquitos, que estaba muy desconcertada porque había visto personas muertas; su párroco la envió para un discernimiento a fin de distinguir si lo que veía esta persona era su imaginación, si era por esquizofrenia o algún otro tipo de enfermedad mental, o si realmente se trataba visitas de las benditas almas del Purgatorio.

Después de unos años llegó otra persona, otra señora muy joven también, con las mismas características. Y hace tres años llegó otra señora más, pero con hijos adolescentes y jóvenes.

Esto me llevó a estudiar el Purgatorio y a relacionar lo que enseño en el Seminario con la posibilidad de discernir un carisma de sentir, escuchar y ver  a las ánimas del Purgatorio con la finalidad de poder ayudarlas con oraciones, sufragios y sacrificios.

Al hacer el discernimiento de estas tres personas que fueron llegando en distinto tiempo, tuve que leer las apariciones o visiones  que a lo largo de la historia de la Iglesia han tenido distintas personas, y que en su mayoría están canonizadas. Sin embargo, inmediatamente lo tengo que decir: es distinto ser santo que tener un carisma, concretamente el carisma de sentir, escuchar y ver a las ánimas del Purgatorio. La santidad es caracterizada por el ejercicio de los siete dones del Espíritu Santo, mientras que los carismas son una gracia especial para un servicio de la Iglesia; de tal manera que los que vieron en el pasado y los que actualmente ven a las ánimas del Purgatorio tienen un carisma especial para el servicio de la Iglesia, el servicio de la comunión de los santos.

Y en esto he encontrado muchas enseñanzas prácticas para que todos nosotros las sepamos. Primero que nada, en la permanencia, digámoslo así, porque está en discusión si es un lugar o si es nada más un estado del alma, pues las almas que vienen dicen que también es un lugar y no sólo un estado del alma. Y dicen que la permanencia en el Purgatorio va en proporción al número y al tipo de pecados cometidos, y al tipo de persona que es; no es lo mismo un pecado de un sacerdote que un pecado de un fiel laico; y  no es igual el pecado de una mamá que el pecado de una religiosa; es decir, aunque sea el mismo pecado, es diferente la gravedad debido a las gracias especiales que recibimos los sacerdotes y las religiosas al estar consagrados a Dios.

Tenemos que tener en cuenta que en el Purgatorio hay diferentes niveles; esto para mí fue una sorpresa; no lo sabía, pero estudiando fui leyendo que las ánimas del Purgatorio hablan de tres niveles. Al nivel más profundo le llaman el Gran Purgatorio, y es donde están los más grandes pecadores, y también hay sacerdotes en ese lugar, porque un sacerdote aunque no haya cometido pecados muy grandes ofende mucho a Dios.

En el Gran Purgatorio hay varias características. Las almas de las personas que están ahí se encuentran en total oscuridad, envueltas en una llama de fuego transparente, y aunque es transparentes las ánimas no ven nada, de ahí que se encuentran en gran oscuridad. Fuera de esa llama de fuego están los demonios que las atormentan; pero esa llama de fuego es distinta del fuego del Infierno, pues el fuego del Infierno es eterno y de castigo, mientras que el fuego del Purgatorio es de purificación y se terminará al fin del mundo.

Las personas que han vivido sin Dios y que han logrado arrepentirse al último momento, o que han cometido los pecados capitales reiterativamente pero que por la oración se han convertido, pueden estar ahí, en el Gran Purgatorio,  y pasar en él muchos años porque si no tuvieron ninguna actitud positiva hacia la Misa y hacia la Comunión, ahora no pueden recibir los efectos de las Misas y de las Comuniones. ¡Es una cosa sorprendente! Si en mi vida no frecuento ni tengo respeto por la Misa, aunque después de muerto ofrezcan Misas por mí y estoy en el Gran Purgatorio, Dios, en su Justicia, dará los efectos de esas Misas a otras almas y a mí me dejaría esperando. Es por eso que hay personas que duran ahí muchos años.

Les quiero platicar que se presentó en este santuario un sacerdote que tenía doscientos años en el Gran Purgatorio. ¡Dios mío!, dije yo, ¿qué habrá hecho? Y nos platicó, a través de una de las personas que tienen el carisma, que su pecado principal fue que hace doscientos años había sido un sacerdote comodino, burgués, al que le daba pereza atender a los pobres que venían a su iglesia a pedir limosna y ayuda; les decía: “Mira, ahorita no puedo”, o no salía, o los mandaba a otra iglesia a que pidieran esa ayuda. Su Purgatorio, según nos narró, consiste en andar de templo en templo pidiendo oración, así como los pobres andaban de templo en templo. Y como no lo ven, él ha andado doscientos años de templo en templo pidiendo oración. Cuando llegó aquí, la primera pregunta que le hizo a la persona con el carisma fue: “¿Tú me puedes ver?”; ella respondió: “Sí”. Entonces el sacerdote contó su historia y pidió ayuda. Aquí tenemos un grupo de oración por las benditas ánimas, y empezamos a ponerlo en nuestras intenciones de Misas y Rosarios, pero duró más de un año en que pudiera salir del Purgatorio, pues por ser sacerdote tenía un Purgatorio mucho más difícil.

En el segundo nivel del Purgatorio están personas que han sido  buenas pero que han tenido pecados, no han hecho penitencia; a muchos se nos olvida que los viernes son días de penitencia; o no han tenido devoción a la Santísima Virgen María, no han leído la Biblia, o no han sido justos en la sociedad; ahora hay mucha corrupción, etc.  Esas personas pueden estar en el Purgatorio Intermedio, que tiene fuego pero que es mucho más leve que en el Gran Purgatorio.

Y finalmente está el Purgatorio de Deseo. Muchas personas no desean suficientemente en su vida el llegar al Cielo, y si no lo deseamos no podemos llegar; no podemos llegar al Cielo de turistas a ver qué hay, sino que debemos anhelarlo durante nuestra vida. Dice san Pablo que es indispensable que nuestra esperanza nos mantenga alertas hasta la Segunda Venida de Cristo. Los cristianos estamos esperando la Segunda Venida, el fin de este mundo, Cielos nuevos y Tierra nueva, ¡estamos esperando la vida eterna! Entonces nuestra vida es un caminar en esa esperanza y luchar, por eso somos Iglesia Militante. Raras son las almas que se escapan de pasar por el Purgatorio de Deseo.

Entonces podemos responder: ¿cuánto dura la estancia en el Purgatorio? Eso depende de tu vida, de tu caridad, de tu justicia, de tu fortaleza, de tu anhelo de Dios, de tu oración; de ello dependerá a qué zona del Purgatorio te toca ir, o si puedes ir directamente al Cielo.

Padre Juan Manuel, ¿qué se debe hacer si alguien ve personas muertas? Y, otra pregunta, ¿existen las almas errantes, o que de algún modo quedan encadenadas en un lugar, una casa por ejemplo, a causa de un acto violento o un accidente?

El Catecismo de la Iglesia Católica nos dice que después de la muerte inmediatamente viene el juicio particular; esto lo comento porque los protestantes no aceptan el juicio particular sino solamente el Juicio Universal; dicen que cuando se muere el cuerpo se muere también el alma, o sea que es una muerte total, aunque utilicen la palabra bíblica que es “dormir” el alma.  En el libro que estoy haciendo sobre el Purgatorio explico precisamente que nuestra alma es inmortal. Y en lugares de accidentes el demonio pueda anclar a almas y hacer que permanezcan presas en esos lugares; y son liberadas, nos lo han dicho,  a través de las oraciones de los que pasan en sus coches, ven la cruz (de los muertos en accidentes en carretera) y rezan por ellos. El hecho es real.

Es interesante saber también que hay personas que no saben que están muertas. O sea que tardan tiempo en reaccionar a su nuevo estado de que están muertas; porque no sabemos en qué momento morimos, cómo es el proceso de la muerte, cuándo exactamente se separa de manera total el alma del cuerpo. Son cosas que no podemos explicar.

También hay que saber que las almas de los católicos están presentes en su funeral cuando su cadáver está ahí; están en el funeral recibiendo las oraciones, y ven quién vino a su funeral por conveniencia o por compromiso social, y ven quién está realmente ahí orando por el difunto. En una ocasión, ahora que está de moda ponerse cuatro personas en torno al ataúd, una señora que murió se comunicó con una de las personas que ven a las ánimas y le dijo: “Dile a mis familiares que se retiren de mi féretro, porque los espíritus malignos que traen al estar en pecado mortal me perturban y me hacen daño: uno no está casado, otro se divorció y vive con otra persona, otro es alcohólico, y otro rinde culto a la ‘santa muerte’; me están haciendo daño, diles que se retiren”. Yo he visto que lo mejor es recomendar a los sacerdotes y fieles cristianos que no hagan guardia; ¡eso no está en la liturgia!, ¡no hagan guardia al féretro!

Además también existen muchas casas, y digo muchas porque es sorprendente el número de casas que tienen ánimas del Purgatorio, que no son demonios, sino que son almas que por distintas razones están ahí. Voy a dar solamente un ejemplo: Vino una familia de Juriquilla, que es una zona residencial muy bonita en la ciudad de Querétaro, nueva; hace diez o quince años era únicamente cerro. Vinieron a pedir ayuda porque en la cocina se escuchaban ruidos, se movían los trastes, y en la habitación del niño también se movían los juguetes de lugar y se escuchaban ruidos. Fuimos con una de las personas que ven las ánimas; siempre le decimos a la familia que recemos; nos sentemos, rezamos el Rosario, y al final de éste ya pudimos saber qué cosa estaba pasando en la casa:

Ese terreno, donde está actualmente el fraccionamiento Juriquilla, anteriormente perteneció a una hacienda, que actualmente es un club, y hay poblados a los alrededores, rancherías. Hace muchos años, de uno de esos poblados decidieron emigrar a la ciudad de Querétaro una señora con niño porque no tenían trabajo ni nada que comer en su rancho; se vinieron en ayunas y en ese lugar de Juriquilla se murieron de hambre; nadie los enterró y nadie rezo por ellos. Entonces, cuando se construyó la casa, el ánima de la señora, como le había gustado mucho cocinar, se metía a la cocina y movía los trastes; y el niño se metía en la habitación donde había juguetes. Lo que necesitaban eran oraciones. Querían quedarse en la casa, porque hay ánimas que no quieren irse de los lugares. La señora que ve a las ánimas les explicó que no podían quedarse sino que debían irse al lugar que Dios les dijera. Rezamos por ellas, tanto la familia de la casa como los miembros del grupo de oración, y nunca más se volvieron a escuchar ruidos; porque cuando continúan los ruidos las personas vuelven a pedirnos más oración.

¿Qué tienen que hacer las personas, ya sea porque tienen el carisma de ver a las ánimas,  o porque alguna vez perciben la presencia de personas muertas?

Aquí es necesario distinguir algo que explico en mi libro. Una cosa es la sensibilidad natural para poder sentir, o ver o escuchar a las ánimas, así como hay personas sensibles a la música de un modo extraordinario, o personas sensibles a curar a otros aun sin haber estudiado, usando yerbas. Igualmente existe la capacidad natural de sentir el mundo sobrenatural.

Entre esas personas que sienten en sí mismas esa capacidad hay niños, hay adolescentes, hay adultos, hombres o mujeres. Hace poco vino un señor de la tercera edad que tiene esa capacidad desde hace muchos años. Y cuando alguien está en una situación así, hay que hablar con un sacerdote, normalmente un párroco, para que le ayude a distinguir si es una capacidad natural, o si es imaginación porque la persona está nerviosa o porque tiene mucha presión, o si es por una enfermedad de su cerebro o de su psicología. Después de distinguir, se debe empezar a discernir sobre las distintas apariciones; yo, por ejemplo, les hago escribir detalladamente desde cuándo empezaron, qué fue lo primero que vieron, etc., y entonces analizo lo que escribieron, les voy haciendo preguntas y finalmente las llevo con un psicólogo o con un psiquiatra para saber si están sanas, y entonces ya puedo decir si esa persona tiene no sólo una capacidad natural sino que puede ser un carisma del Espíritu Santo.

Para que venga el carisma tienen que hacer la renovación  de sus sacramentos: Bautismo, Confirmación y Eucaristía, y entonces recibir ese carisma del Espíritu Santo. De otra manera, si tienen ese don natural y no lo consagran a Dios se pueden convertir en curanderos, hechiceros, brujos o adivinadores porque el demonio les pide esa capacidad.

¿Ahí entra, padre, el tema de los que invocan a los muertos, los famosos médiums? Porque supongo que el carisma es para un servicio eclesial, ¿no es así? ¿Cuál es la diferencia entre quienes que tienen el carisma y los que hacen sesiones para invocar a un difunto?

Hay una diferencia total. Las ánimas del Purgatorio vienen siempre y cuando Dios les dé permiso, por intercesión de la Virgen o alguno de los santos, de hacerse visibles, sentirse o ser escuchadas por la Iglesia Militante. Ningún ánima del Purgatorio puede comunicarse con la Iglesia Militante sin un permiso de Dios en su infinita misericordia; así que eso no depende del vidente ni de la Iglesia Militante sino de un favor divino.

En cambio los espiritistas o espiritualistas hacen lo contrario de lo que Dios prohibió desde el Antiguo Testamento: Él llamó a no invocar a los muertos, no haber hechiceros, no haber quien hable con los muertos, no hacer conjuros. Aunque estas personas hacen invocaciones a los muertos, no son los muertos los que responden sino que son espíritus malignos que engañan; un espíritu que dice que es fulano de tal, en realidad es un demonio. Por lo tanto está totalmente prohibida la invocación de los muertos; y es pecado grave contra el primer mandamiento el espiritismo y el espiritualismo; lo mismo que la adoración de la “santa muerte”, donde son muchos espíritus malignos los que intervienen a través de ese ídolo; y también todo lo que se refiere al esoterismo va en contra del primer mandamiento.

¿Qué relatan las personas que tienen el carisma de ver a las ánimas del Purgatorio? ¿Sienten temor, miedo, o más bien hay sensación de paz porque Dios les da fortaleza?

Hay dos tipos de personas que yo he encontrado. Cuando son niños o adolescentes se espantan, pues en primer lugar no saben mucho del Purgatorio, no saben mucho de las ánimas,  no distinguen entre el Diablo y las ánimas, no saben rezar mucho, y ahora a muchos niños y adolescentes sus padres no los llevan a Misa; así que se espantan, se desconciertan y vienen a pedir ayuda. Incluso una niña de un rancho sentía que las ánimas se la llevaban; le hicimos oración y, lástima, no volvió, aunque necesitaba toda una instrucción.

Entonces hay un grupo de personas que tienen miedo. Otras se desconciertan pero no tienen miedo, sino que Dios les da una capacidad para no espantarse ni aterrarse ante el mundo sobrenatural. Yo solamente tuve una experiencia, y fue un susto terrible, pues aquí en el santuario se aparece un sacerdote; a mí se me apareció y yo sí sentí miedo, no tengo el carisma. En cambio yo he notado que las personas que tienen el carisma se sorprenden, se ponen nerviosas, se descontrolan, pero no entran en terror o espanto, sino que vienen desconcertadas a platicar lo que les sucede.

¿Cómo describen a las ánimas del Purgatorio: con la apariencia con la que murieron? ¿Y éstas pueden ser reconocidas por un familiar, presentarse  dentro del círculo de su familia?

Las ánimas del Purgatorio se presentan como Dios les permite presentarse. A veces sólo se sienten, y se siente su dolor; la persona que tiene el carisma siente lo que está sintiendo el ánima: su angustia,  su arrepentimiento; y también experimentan escalofrío cuando las ánimas  se acercan. Otras personas las escuchan, y el ánima del Purgatorio les puede decir lo que necesita, y revela inmediatamente su nombre cuando se le pregunta en nombre de Cristo: “En nombre de Cristo di quién eres y qué necesitas”. Muchas ánimas, al responder su nombre, también dan su situación y por qué están en el Purgatorio.

Esas almas que están perdidas en las casas también explican, como nos explicaron a nosotros en Juriquilla, su situación. En el libro que estoy haciendo hablo del carisma distinguiendo entre quienes nada más sienten, las que escuchan y las que ven a las almas del Purgatorio.  Estos distintos niveles por los que las personas pueden percibir a las ánimas dependen exclusivamente de la voluntad de Dios. Y un alma puede venir una vez, o puede venir dos veces o muchísimas veces, según Dios se lo permita.

Padre, ¿qué necesita las ánimas del Purgatorio, qué es lo que piden más, y cómo sabemos que ya han sido liberadas del Purgatorio o del lugar en el que han quedado encadenadas por una muerte violenta o una situación trágica como la que ya usted nos contó de la madre y el niño en Juriquilla? ¿Cómo se sabe que ya están en la gloria de Dios?

Lo que piden es sacrificios, oraciones, Rosarios y sobre todo la Sana Misa y la Comunión. En el grupo de oración repartimos las santas Misas, los Rosarios y las distintas oraciones. Algunas almas piden también las indulgencias, pero eso es un capítulo aparte que es importante que lean en el libro que lanzaré.

Y piden que todas estas acciones se hagan con amor a ellas; no basta con hacerlas sino que hay que amar al alma del Purgatorio, interesarme por el ánima por la cual estoy haciendo estas oraciones. Esto lo aprendí yo recientemente, leyendo y escuchando las narraciones; y por eso  ahora, por el padre que se aparece aquí, hago mis oraciones con más amor por ese sacerdote que no conozco pero que necesita de mis ayuda.

Las ánimas del Purgatorio avisan; cuando se manifiestan dicen “estoy en tal situación y necesito estas oraciones” y nada más; significa que requieren tales oraciones para subir de nivel en el Purgatorio, no para salir; sólo cuando dicen explícitamente “para liberarme necesito tantas y tantas cosas”, entonces se sabe que el alma ya va a la gloria.

El día de Navidad, en la Nochebuena, y el día de la Vigila Pascual hay  muchísimas ánimas que salen del Purgatorio; son los días en que salen más almas. Aquí hemos tenido la experiencia de que las almas, al principio de la Cuaresma, vienen a recordarnos que ofrezcamos la Cuaresma completa por su liberación; se trata de almas que ya están próximas a salir. Ofrecemos, pues, toda la Cuaresma por sus intenciones. Y en la Vigilia Pascual se manifiestan entrando en la procesión de la celebración litúrgica y están presentes en toda la Misa; al momento de ofrecer la Comunión por ellas, se llenan de luz, una luz extraordinaria; están vestidas con túnicas blancas, su túnica blanca se llena de luz y suben súbitamente como si el Cielo las absorbiera. Suben muchas almas a la vida eterna. Y para los que tienen la dicha de verlas, es un regalo este espectáculo. Los demás nada más sentimos un gozo muy grande de haber podido ayudar a las ánimas del Purgatorio.

Para terminar, el demonio no está contento con esto. El demonio perturba y va mucho contra las personas que tienen el carisma; a  muchos que tienen el don les da mucha flojera para que no vengan al discernimiento. Cuando uno les dice que tienen que empezar a confesarse frecuentemente, a comulgar y a venir a Misa entre semana, se espantan y no vuelven. Entonces muchos que reciben esta capacidad natural no la desarrollan por pereza y por falta de capacidad para convertirlo en un servicio en favor de la Iglesia. Igualmente a los sacerdotes que tenemos especial interés por  las ánimas, el demonio nos molesta de distintas maneras; también a los que están en el grupo de oración los perturba. Pero, gracias a Dios, las ánimas rezan por nosotros, y  nos encomendamos a la Virgen y a los santos, y sobre todo frecuentamos la Eucaristía y hacemos el rezo diario, a veces varias veces del santo Rosario.

¿Entonces las ánimas pueden ayudarnos?

Evidentemente que sí. Doy un ejemplo. Hace un año una de las mujeres que tiene el carisma estuvo a punto de morir por cuestionen propias de un parto, debido un sangrado. La señora dio a luz y su niño nació bien, pero ella se vio en peligro de muerte durante varios días. Normalmente en situaciones así las ánimas del Purgatorio no se manifiestan, porque cuando alguien está enfermo está sufriendo un trastorno tanto en su cuerpo como en su alma. Pero en este caso las ánimas sí fueron al hospital; ella las vio alrededor de su cama en terapia intensiva, y le dijeron: “Venimos no a pedirte sino a rezar por ti, venimos  acompañarte. Necesitamos que estés bien, que te cures. ¡Mucha fortaleza! Muchos estamos rezando por ti”. Aquí también estábamos rezando por ella, además era su tercer niño, e imagínense lo que sería que se quedaran huerfanitos. Su esposo también rezaba mucho por ella, y las ánimas también estaban haciendo su parte. Además las ánimas son muy agradecidas cuando llegan al Cielo con las personas que las ayudaron.

Así que los invito a hacerse devotos de las ánimas del Purgatorio.

 ¿Algo mas que guste agregar?

Parece ser que sí se transmite de familia en familia, este don y carisma. Y el último capitulo de mi libro es  de sugerencias para personas que tengan esta capacidad natural a fin de que tengan también este carisma, porque es indispensable que no solamente les  llegue esta información a los que son devotos, sino que hay personas que tienen este don y no saben cómo manejarlo.

¿Dónde adquirir este libro? ¿Se puede contactar a usted algún teléfono, correo o página web?

Sí, al Santuario de la Congregación. El correo es santuariodelacongregacion@gmail.com, mientras que el teléfono es el 442-2-12-07-32, ciudad de Querétaro.

¿Y cuál es el título del libro?

Se llama “Visitas del Purgatorio. El carisma de ver a las almas del Purgatorio”.

*Juan Manuel Pérez Romero es un sacerdote mexicano de la diócesis de Querétaro. Fue profesor de Teología dogmática, rector del Seminario diocesano de Querétaro, párroco y vicario episcopal de Pastoral, integrante del equipo de exorcistas de la diócesis, fue Rector de la actual basílica de Soriano y en la última década Rector del santuario de la Congregación de Santa María de Guadalupe todo esto en la Diócesis de Querétaro México, ahora enseña escatología a los seminaristas, materia que, entre otras cosas trata del Purgatorio. Y está a punto de publicar un libro donde expone cosas extraordinarias acerca de la gente que tiene la capacidad de percibir a las benditas ánimas del purgatorio.