Por Mario De Gasperín Gasperín, obispo emérito de Querétaro

Saludo a los hermanos presbíteros y a los fieles laicos de la diócesis de Querétaro: Los saludo con afecto en el Señor Jesús y, además de agradecerles su amor y servicio a la santa Iglesia, quiero ahora comunicarles que nuestro semanario El Observador de la Actualidad ha cumplido 25 años de haber iniciado su misión cultural y evangelizadora entre nosotros.

Fue iniciativa de los señores obispos de la entonces Región Pastoral del Bajío, presidida por el señor Arzobispo D. Arturo Szymanski, y luego se fue extendiendo y ubicando en otras diócesis de México, en la Arquidiócesis primada y en algunas de los Estados Unidos. Tiene también una edición digital. Son muchas las personas y comunidades que quisieron sumarse a esta iniciativa original y aprovechar sus servicios, de lo cual damos gracias a Dios.

La pandemia del Covid-19 vino a perturbar su edición impresa y obligó a suspender su publicación al ver afectadas severamente sus finanzas, que siempre cuidaron su autonomía, la libertad de expresión y su responsabilidad eclesial. Ahora, tras esta pausa, los fundadores y directivos de la publicación, el Lic. Jaime Septien, su esposa la señora Maité Urquiza y su equipo de fieles laicos profesionistas, han decidido continuar con su edición y publicación, aunque con menor tiraje y reducción de costos, sin dañar los contenidos y al personal que allí empeñosamente trabaja.

En el contexto de una Iglesia sinodal, en la que “caminamos juntos”, les escribo para anunciarles esta buena noticia e invitarlos a aceptar su presencia y difusión en sus parroquias y comunidades, alentando a los fieles laicos a beneficiarse y sumarse a esta noble tarea evangelizadora. Así pensamos responder al deseo de saber y de cultura, a veces inicial pero urgente de nuestros fieles, pues una fe sin tornarse cultura se licúa y desaparece. La sabiduría divina presente en la santa Iglesia necesita actualizarse para darse a conocer, amarse y contribuir a la dignificación de las personas. La tarea de “enseñar al que no sabe” es una obra de misericordia que a todos nos obliga, para evitar el envilecimiento y descarte de las personas indefensas ante el poder: “¡El 71 por ciento de los muertos por Covid-19 tienen una escolaridad de primaria o inferior: primaria incompleta, preescolar o sin escolaridad!”(UNAM). La ignorancia también mata.

“En medio de la confusión de las voces y de los mensajes que nos rodean, necesitamos una narración humana, que nos hable de nosotros, de la belleza que poseemos. Una narración que sepa mirar al mundo y a los acontecimientos con ternura; que cuente que somos parte de un tejido vivo; que revele el entretejido de los hilos con los que estamos unidos unos con otros”, lo acaba de decir el Papa Francisco (LIV Jornada Mundial Comunicaciones). No andamos equivocados. Los invito, pues, a sumarse a este esfuerzo cultural y evangelizador. Pienso que ¡un periodismo así no debe morir!

Publicado en la edición semanal digital de El Observador del 9 de agosto de 2020. No. 1309