El ánima de un sacerdote

“Les quiero platicar —dice el padre Juan Manuel— que se presentó en este santuario un sacerdote que tenía doscientos años en el Gran Purgatorio. ¡Dios mío!, dije yo, ¿qué habrá hecho? Y nos platicó, a través de una de las personas que tienen el carisma, que su pecado principal fue que hace doscientos años había sido un sacerdote comodino, burgués, al que le daba pereza atender a los pobres que venían a su iglesia a pedir limosna y ayuda; les decía: “Mira, ahorita no puedo”, o no salía, o los mandaba a otra iglesia a que pidieran esa ayuda.

“Su Purgatorio, según nos narró, consiste en andar de templo en templo pidiendo oración, así como los pobres andaban de templo en templo. Y como no lo ven, él ha andado doscientos años de templo en templo pidiendo oración. Cuando llegó aquí, la primera pregunta que le hizo a la persona con el carisma fue: ‘¿Tú me puedes ver?’; ella respondió: ‘Sí’. Entonces el sacerdote contó su historia y pidió ayuda.

Aquí tenemos un grupo de oración por las benditas ánimas, y empezamos a ponerlo en nuestras intenciones; pero duró más de un año en que pudiera salir del Purgatorio pues, por ser sacerdote, tenía un Purgatorio mucho más difícil”.

“Fantasmas” en las casas

“Es sorprendente el número de casas que tienen ánimas del Purgatorio; no son demonios, sino almas que por distintas razones están ahí. Voy a dar un ejemplo:

“Vino una familia de Juriquilla, que es una zona residencial muy bonita en la ciudad de Querétaro, nueva; hace diez o quince años era únicamente cerro. Vinieron a pedir ayuda porque en la cocina se escuchaban ruidos, se movían los trastes, y en la habitación del niño también se movían los juguetes de lugar y se escuchaban ruidos. Fuimos con una de las personas que ven las ánimas; nos sentemos, rezamos el Rosario, y al final de éste ya pudimos saber qué cosa estaba pasando en la casa.

“Ese terreno, donde está actualmente el fraccionamiento Juriquilla, anteriormente perteneció a una hacienda, y hay poblados a los alrededores, rancherías. Hace muchos años, de uno de esos poblados decidieron emigrar a la ciudad de Querétaro una señora con su niño porque no tenían trabajo ni nada que comer en su rancho; se vinieron en ayunas y en ese lugar de Juriquilla se murieron de hambre; nadie los enterró y nadie rezo por ellos.

“Entonces, cuando se construyó la casa, el ánima de la señora, como le había gustado mucho cocinar, se metía a la cocina y movía los trastes; y el niño se metía en la habitación donde había juguetes. Lo que necesitaban eran oraciones.

“Querían quedarse en la casa, porque hay ánimas que no quieren irse de los lugares. La señora que ve a las ánimas les explicó que no podían quedarse sino que debían irse al lugar que Dios les dijera. Rezamos por ellas, la familia y los miembros del grupo de oración, y nunca más se volvieron a escuchar ruidos”.

El P. Juan Manuel Pérez Romero ha escrito el libro

“Visitas del Purgatorio. El carisma de ver a las almas del Purgatorio”.

Para adquirirlo contacte al tel. 442-2-12-07-32, o al correo: santuariodelacongregacion@gmail.com

En el siguiente enlace se puede acceder a la entrevista completa: https://elobservadorenlinea.com/?p=27692

TEMA DE LA SEMANA: EL PURGATORIO EXISTE Y HAY QUIEN LO HA VISTO

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 30 de agosto de 2020. No. 1312