Existe un interesante texto impreso en 1877 por la tipografía salesiana y que se titula “El sistema preventivo en la educación de la juventud”. Éste contiene la visión y anécdotas de san Juan Bosco sobre el tema de la formación ideal para niños y jóvenes. A continuación presentamos algunos fragmentos:

  • La Confesión y Comunión frecuentes y la Misa diaria son las columnas que deben sostener el edificio educativo del que se quieran tener alejados la amenaza y el palo. No se ha de obligar jamás a los alumnos a frecuentar los santos sacramentos; pero sí se les debe animar y darles comodidad para aprovecharse de ellos.
  • Con ocasión de los ejercicios espirituales, triduos, novenas, pláticas y catequesis, póngase de manifiesto la belleza, sublimidad y santidad de la religión, que ofrece medios tan fáciles como son los santos sacramentos, y tan útiles a la sociedad civil, y para la tranquilidad del corazón y salvación de las almas. Así quedarán los niños espontáneamente prendados de estas prácticas de piedad y las frecuentarán de buena gana y con placer y fruto”.
  • Un ministro de la reina de Inglaterra, que visitaba un instituto de Turín, fue llevado a un salón espacioso donde estaban estudiando unos quinientos jovenzuelos. Se asombró mucho al ver esa multitud de muchachos en perfecto silencio y sin asistentes. Su asombro aumentó al saber que quizá en todo el año no había habido ni un palabra de disturbo, ni un motivo para infligir o amenazar un castigo.

— ¿Cómo es posible conseguir tanto silencio y tanta disciplina?— preguntó —Dígamelo, por favor. Y usted —le dijo a su secretario—, escriba lo que le dice. — Señor— respondió el director del instituto —el medio que usamos nosotros no lo pueden usar ustedes. — ¿Por qué? —Porque son arcanos revelados solamente a los católicos. — ¿Cuáles? — La Confesión y la Comunión frecuentes y la Misa diaria bien oída. — Tiene usted razón, a nosotros nos faltan estos poderosos medios de educación. ¿No pueden substituirse con otros medios? — Si no se usan estos elementos de religión, no hay más remedio que recurrir a las amenazas y al bastón.

  • Terminadas las oraciones de la noche, el director, u otro en su nombre, diga algunas palabras afectuosas en público a los alumnos antes de que se vayan a dormir, para avisarlos o aconsejarlos sobre lo que han de hacer o evitar; y procure sacar la moraleja de lo ocurrido durante el día, dentro o fuera del colegio; no dure la platiquita más de dos o tres minutos. Aquí está la clave de la moralidad y de la buena marcha y éxito de la educación.
  • Téngase como pestilencia la opinión de retardar la Primera Comunión hasta una edad harto crecida, cuando por lo general el demonio ha tomado posesión del corazón del jovencito con incalculable daño de su inocencia.
  • Según la disciplina de la Iglesia primitiva, solían darse a los niños las hostias consagradas (…). Cuando un niño sabe distinguir entre pan y pan y revela suficiente instrucción, no se mire la edad; entre el Soberano celestial a reinar en su bendita alma.

TEMA DE LA SEMANA: LOS SACRAMENTOS: SIETE RUTAS PARA LLEGAR A BUEN PUERTO

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 8 de noviembre de 2020. No. 1322