1. Hacer penitencia

Dice el Código de Derecho Canónico (CDC) que “todos los fieles, cada uno a su modo, están obligados por ley divina a hacer penitencia” (n. 1249), y que “son días y tiempos penitenciales todos los viernes del año y el tiempo de Cuaresma” (n.1250).

La penitencia consiste en actos interiores y exteriores dirigidos a la reparación del pecado cometido por uno mismo o por otros.

  1. Respetar la abstinencia

El CDC establece que “todos los viernes, a no ser que coincidan con una solemnidad, debe guardarse la abstinencia de carne”, lo mismo que el Miércoles de Ceniza (n. 1251). “La ley de la abstinencia obliga a los que han cumplido catorce años” (n. 1252).

Si no existe una condición médica que lo impida, los niños también pueden acostumbrarse a no comer carne los viernes del año.

  1. Practicar el ayuno

Establece el CDC que la ley del ayuno obliga “a todos los mayores de edad, hasta que hayan cumplido cincuenta y nueve años” (n. 1252).

Las mujeres embarazadas, determinados enfermos y quienes hacen trabajos físicos demandantes están disculpados del ayuno. Lo que sí puede hacerse en esos casos es alguna mortificación alimenticia, como sería comer todos los platillos del día de ayuno sin sal.

El sentido del ayuno es abstenerse de algo que de por sí es bueno, es decir, del alimento, en vistas de un bien mayor. Por tanto, abstenerse de vicios y malos comportamientos es un deber cristiano de todos los días y no una forma de ayunar.

  1. Orar más que nunca

La vida de oración es condición indispensable para el encuentro con Dios. San Alfonso de Ligorio lo dice así: “El que ora se salva, y el que no ora se condena”.

Hay que buscar que la Cuaresma sea verdaderamente un tiempo en que se incremente la oración, tanto personal como en familia.

  1. Ejercer la caridad

Dice san León Magno: “Estos días cuaresmales nos invitan de manera apremiante al ejercicio de la caridad; (…) debemos poner un interés especialísimo en la adquisición de esta virtud, que contiene en sí a las demás y cubre multitud de pecados”.

  1. Participar enla misa

Sopesar si es posible participar presencialmente en la Eucaristía, al menos en domingo. De lo contrario, si se cuenta con televisión por cable o internet, tratar de sintonizar las Misas y participar activamente respondiendo, cantando, arrodillándose, etc.

  1. Leer la Biblia

No hay que conformarse con poner atención a las lecturas de la Misa dominical, hay que atreverse a desempolvar y leer la Biblia en la casa. Puede ser de forma individual, al menos unos 15 o 20 minutos diarios, pero se recomienda que también se realice en familia, escogiendo un día y un horario específico.

  1. Repasar los diez mandamientos

Son, han sido y serán siempre la ley de Dios; por eso no deben pasar de moda ni ser sustituidos por otra cosa. Hay que aprenderlos, repasarlos y conocer todas sus implicaciones a la luz del Catecismo de la Iglesia Católica, para que sean nuestra regla de vida.

  1. Examen de conciencia

Esto debería hacerse todos los días, por la noche, en soledad y silencio, revisando lo que hemos vivido en la jornada y descubriendo nuestras deficiencias y pecados. Arrepentirse de ellos y pedir a Dios su perdón.

  1. Confesarse

Si hay oportunidad, acudir a algún templo a recibir del sacerdote el sacramento de la Reconciliación. Si no es posible, hay que hacer actos perfectos de contrición, lo que significa pedir perdón a Dios no por miedo al castigo merecido, sino por absoluto amor a Él, con auténtico dolor por el mero hecho de haberlo ofendido.

TEMA DE LA SEMANA: “CUARESMA CON LA CRUZ DE FONDO”

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 21 de febrero de 2021 No. 1337