Por Jaime Septién

Las vacunas han levantado la misma pasión que hace un año produjo la discusión sobre el origen de la Covid-19. Opiniones contradictorias, informes que se cruzan. Las redes sociales y los medios de comunicación tradicionales a menudo nos dejan con más dudas que certezas. La buena información se ha convertido –en la era de la información– en un artículo raro. Con tantos medios a nuestro alcance, curiosamente, nos encontramos desorientados. Cierto: doce meses de confinamiento, muerte y destrucción económica han hecho mella en nuestras vidas. Y lo que era “normal” ayer, hoy ya no lo es.

A circunstancias especiales, remedios consolidados. El Observador ha sido elegido para participar en un consorcio internacional de medios católicos de comunicación –por iniciativa de Aleteia– cuyo objetivo es informar correctamente sobre las vacunas anti-Covid 19. Es una responsabilidad que asumimos con la misma idea que nos ha guiado desde hace 26 años: dar a nuestros lectores los criterios católicos que libremente encaminan su acción hacia el bien común.

Dos son las pautas de los informes que publicaremos y que se ofrecerán, de manera gratuita, a todos los medios católicos que los quieran usar: verificación científica de la información y fidelidad al magisterio de la Iglesia y del Papa. Con el respaldo de un Comité Científico formado por expertos en medicina, bioética y doctrina social de la Iglesia, estaremos cumpliendo una tarea que la familia católica nos reclama: certezas sobre un asunto –literalmente– de vida o muerte.

Un asunto del que se han apoderado demasiadas voces oportunistas cuando no intenciones enfermizas de poder. Escuchamos, repetidamente, que “con la salud no se juega”. En efecto: no se juega. Los casi tres millones de muertos en el mundo son un tema muy serio ante el cual El Observador –único medio elegido en América Latina– asume de manera ética el compromiso de informar, a la luz del Espíritu Santo, lo que la Iglesia y la ciencia nos revelan.

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 21 de marzo de 2021 No. 1341