No hay, no ha habido y no habrá jamás un acontecimiento más importante para la humanidad y para el universo que la Pasión, Muerte y Resurrección de Cristo, es decir, el acontecimiento de la Redención.

Es verdad que no todos creen en Cristo, y que muchos millones de seres humanos pasaron por este mundo sin haberse enterado siquiera de su existencia. Quizá hasta habrán adorado a Baal, a Astarté, a Krishna, a Shiva, a Rama, a Amón, a Osiris, a Tsukuyomi, a Kukulcán, a la Pachamama, a Tlaloc, a Huitzilopochtli, a la Cuatlicue, a Sucellus, a Morrigan, etc.; o bien habrán profesado alguna religión monoteísta que no acepta el señorío de Cristo: judaísmo o islam. Mas si vivieron del modo más sublime que se les ocurrió, con compasión por su prójimo y haciendo buenas obras, probablemente alcanzaron la salvación eterna (ver Mateo 25 34-40). Pero, en tal caso, quien los salvó fue Jesucristo y sólo Él (ver Hechos de los Apostoles 4, 12).

Haciendo a un lado lo espiritual y eterno, hasta en el plano temporal Jesucristo tiene una influencia manifiesta. Por algo los siglos y años se cuentan teniendo como referencia al Señor: Antes de Cristo (A. C.) se refiere a todo lo ocurrido antes del nacimiento de Cristo. Después de Cristo (D. C.) o Anno Domini (A.D.), que significa “Año del Señor”, se refiere a todo lo ocurrido después del nacimiento de Cristo.

Pero como no son concluyentes los datos históricos que aportan el evangelista san Lucas y el historiador Flavo Josefo respecto del año del censo que derivó en que José y María fueran a Belén, es difícil decir con toda precisión en qué fecha nació Jesús. Sin embargo, había que elegir algún punto en la línea del tiempo que pareciera como el más correcto, y así fue como se escogió un año 1 de la era cristiana, si bien los posteriores estudios hacen suponer que la datación de la Natividad no es la correcta, por lo que tampoco lo sería respecto del año de la Pasión.

Sobre el tiempo de la Crucifixión, hay que partir del hecho de que en el Evangelio según san Lucas (3, 23) se lee en las diversas traducciones de la Biblia que, al comenzar su ministerio, Jesús “tenía unos treinta años”, o “era como de treinta años”. Es decir, tampoco parece asegurar a rajatabla su edad.

A continuación, hay que considerar lo que se describe en el Evangelio según san Juan: que durante el ministerio de Jesús suceden tres celebraciones de la pascua judía:

Primera pascua: Juan 2,13 y 23; segunda pascua: Juan 6, 4; tercera pascua: Juan 13,1. Por tanto, el ministerio de Jesús duró unos tres años, de manera que la Pasión habría tenido lugar cuando el Señor contaba con unos 33 años de edad.

Entonces; ¿debe decirse que la Redención ocurrió en el año 33 del calendario que actualmente rige?

La respuesta no es nada sencilla. De hecho, se han hecho diferentes indagaciones históricas y/o científicas para dar con la fecha más importante de la humanidad, y entre ellas destacan las tres siguientes:

  • El 3 de abril del año 33 (primera propuesta que ofreció Isaac Newton).
  • El 23 de abril del año 34 (segunda propuesta que ofreció Isaac Newton).
  • El 7 de abril del año 30.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: “JERUSALÉN, AÑO 33”

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de marzo de 2021 No. 1342