La confianza es el principio del diálogo y el diálogo es el principio de la democracia. Y para que haya diálogo tiene que hablarse con la verdad.

San Pablo VI recordaba que uno de los principios del diálogo es la confianza, y la confianza proviene de hablar con la verdad, principalmente los encargados de dirigir el destino de un pueblo.

La morenita del Tepeyac entabló con Juan Diego un diálogo que fundó a la nación mexicana. Ella tuvo confianza en el “más pequeño” de sus hijos quien, a su vez, cumplió plenamente el envío de la Señora.

Nunca se puede construir una comunidad con engaños. Nunca un gobierno puede usar al pueblo como pretexto para lograr sus propios fines.

Si se dio el milagro de las rosas, fue por la confianza y la verdad en el diálogo entre la Virgen y Juan Diego.