Los santos son canonizados para ofrecerlos a la Iglesia militante como intercesores y como modelos de vida cristiana. Y como María no sólo es santa sino santísima, es el mejor modelo humano a seguir.

Además Cristo le reveló a santa Brígida que, quien invoque el nombre de María con confianza y propósito de enmienda, recibirá “un perfecto dolor de sus pecados, expiarlos cual conviene, la fortaleza para alcanzar la perfección y al fin la gloria del Paraíso”. Porque, añadió:

“Son para Mí tan dulces y queridas tus palabras, oh María, que no puedo negarte lo que Me pides”.

Ya con esto es más que suficiente para querer mejorar nuestro trato con la Virgen. Aquí hay algunas ideas:

1. Iniciar el día con María

Al despertar, que nuestra primera acción sea orar, ofreciendo el día a Jesús por medio del Inmaculado Corazón de María.

2. Amar a María

Una madre nunca se cansa de escuchar que su hijo o su hija le diga que la ama. Aunque ella ya lo sepa, recibir las expresiones de amor de sus hijos alegra su corazón. Lo mismo le pasa a la Virgen Santísima, así hay que decirle todos los días, y muchas veces, que la amamos.

3. Salir con María

No importa si vamos a la tienda de la esquina, a la escuela, al trabajo, al supermercado, al hospital o de vacaciones, pidámosle a la Virgen que permanezca a nuestro lado.

4. Imitar a María

Si nos esforzamos en conocerla de forma cada vez más profunda, la amaremos más y será más sencillo imitarla. Entre sus virtudes destacan: su humildad, su fe, su obediencia a Dios, su oración constante, su oblación perenne, su pureza, su amor ardiente, su paciencia heroica y su amabilidad.

5. Confiar todo a María

San Bernardo dijo: “Jamás se ha oído decir, que ninguno de los que han acudido a su protección implorando su auxilio, haya sido desamparado”. Ella es “Refugio de los pecadores” y “Salud de
los enfermos”.

6. Promover el amor a María

Quien ha experimentado el amor de María debe querer hacerla conocer a muchos más. Si el mundo no ama y honra a María, es porque no la conoce.

7.  Morir en sus brazos

El momento más importante de nuestra existencia es la hora de nuestra muerte, pues ésta pude determinar nuestro destino final: Cielo o Infierno.

Rezar el Rosario diario con conciencia de cada Avemaría que sale de nuestros labios, es un buen modo de prepararnos 50 veces al día para el momento de nuestra muerte.

8. Más ideas

Rezar el Angelus (en Pascua el Regina Coeli) todos los días a las 12:00 y 18:00 horas. Leer sobre María. Celebrar las fiestas marianas del año litúrgico; preparar cada una rezando una novena. Hacer la devoción de los cinco primeros sábados. Llevar el escapulario y la Medalla Milagrosa.

TEMA DE LA SEMANA: “MARÍA: EL MISTERIO QUE LO EXPLICA TODO”

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 9 de mayo de 2021 No. 1348