El 8 de noviembre de 2015 la revista secular National Geographic publicó un artículo titulado “Cómo la Virgen María se convirtió en la mujer más poderosa del mundo”. Si bien sólo trataba de explorar el fenómeno mundial de la devoción a la Madre de Dios, aquel encabezado dijo toda una gran verdad.

El poder de María es de carácter intercesor; es decir, Dios es el que realiza los milagros y otros favores, pero millones de veces lo hace a partir de la intercesión de la Virgen, la cual se inauguró cuando Jesús iniciaba su ministerio:

“Hubo una boda en Caná de Galilea, y estaba allí la Madre de Jesús. Fue invitado también Jesús (…). No tenían vino, porque el vino de la boda se había acabado. La Madre de Jesús Le dijo: ‘No tienen vino’. Díjole Jesús: ‘Mujer, ¿qué nos va a Ti y a Mí? No es aún llegada mi hora’. Dijo la Madre a los servidores: ‘Haced lo que Él os diga’” (Juan 2, 1-5). Y entonces el Señor convirtió seis tinajas de agua en vino.

Con este solo pasaje de las Escrituras bastaría para comenzar a entender la dimensión de la Virgen María en la historia de la humanidad y en la historia de la salvación; pero hay muchos que continúan cegados (ver II Corintios 4, 3-4). Hasta la fecha el pensamiento protestante continúa afirmando que María no fue más que un eslabón en la larga cadena de la salvación, como tantos otros; que sí es bienaventurada, pero no más que otras mujeres bíblicas; que Ella no es Madre de la Iglesia, ni Abogada, ni Mediadora, y que ni siquiera es capaz de interceder por nadie. En resumen, que no fue sino una mujer pecadora como cualquier otra, a quien salvó su Hijo Jesús.

Hasta la mención tan limitada de María en la Biblia se pretende usar como argumento para “demostrar” que Ella no es importante.

Sin embargo, Satanás y el mundo secular por él controlado (ver Lucas 4, 6) dan cuenta del lugar preponderante que tiene María. Si ellos atacan a la Virgen es porque Ella tiene la más alta posición como cooperadora en la obra de la Redención. “El demonio tiene un odio impresionante a la Virgen María”, decía el exorcista Gabrielle Amorth; y Sante Babolin, exorcista de Padua, señala: “Ante el fracaso de la embestida de los no creyentes, ahora, para lastimar y confundir al pueblo católico, se ataca a la Virgen María, a quien el demonio odia”.

Por eso en 2014 se publicó la Biblia Interconfesional, en la que se adulteró Isaías 7, 14 para que María no aparezca como Virgen. En 2016, en el Museo Nacional de Estonia, se expuso una representación luminosa de la Virgen que estallaba en pedazos al patear un pedal. En 2017 se estrenó en Guadalajara, Jalisco, una estatua que asocia a la Virgen de Guadalupe con la diosa (demonio) Coatlicue de los aztecas. En abril de ese mismo año se estrenó una obra de teatro en Atlanta, Georgia, en la que la Virgen María figura como una lesbiana. En enero de 2019 la Universidad Franciscana de Steubenville, Ohio, primero defendió y luego destituyó a un profesor que hacía leer a sus alumnos una novela francesa con reflexiones sexualmente gráficas que las relaciona con la Virgen María. En julio de 2019 se pretendió llevar a cabo en Brasil la celebración burlesca “Coronación de nuestra señora de los travestis”. Y en 2020 y 2021 se han atacado muchas imágenes de la Virgen por todo el mundo.

TEMA DE LA SEMANA: “MARÍA: EL MISTERIO QUE LO EXPLICA TODO”

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 9 de mayo de 2021 No. 1348