En Medellín, Colombia, nace el proyecto musical Ciudad Celeste, liderado por el multifacético Víctor Miguel López Zapata, quien es abogado, politólogo, actor, cantautor y youtuber católico. Se define a sí mismo como un amante de Dios y de la evangelización que se hace por medio de la música. La alegría que siempre ha manifestado la transmite a los jóvenes, pues busca ser un faro de luz que dé sentido a la Iglesia.

Por Rubicela Muñiz

Víctor Miguel, ¿hace cuánto que estás unido a Cristo?

▶ Me mantiene en Cristo el ejemplo de personas de la Iglesia, personas llenas de Dios, en especial un padre franciscano, Fray Arturo Calle, un sacerdote ejemplar que se le veía el Espíritu Santo revolotear, que estaba entregado a los demás, que estaba enamorado de Dios. Él fue muy diciente para mí, para seguir creyendo y saber que hay personas de bien que sí siguen las enseñanzas de Jesucristo, personas que ves en misión, que uno cree que las va llevar a Dios, y son ellas las que terminan entregando a Dios a uno. Eso es lo que me mantiene unido a Cristo, el verlo en otras personas.

También estoy unido a Cristo desde mi bautismo. El bautismo nos creó una marca indeleble, quedamos sellados en Jesús Nazareno. Una de mis canciones, que canto acompañado con el ministerio musical Ciudad Celeste, Seráfico Padre, me hace especial recordación a San Francisco de Asís, porque él era la Iglesia, él tenía la conciencia de que era bautizado. Nosotros como bautizados debemos ser ejemplo para otras personas, debemos ser ese faro, esa luz y ese sentido de que somos Iglesia, de que somos otros Cristos.

¿Y cómo es que comienzas a evangelizar con música?

▶ Desde muy pequeño quería ser DJ y todos mis regalos de navidad, de cumpleaños, de amor y amistad, eran o un CD nuevo o una luz de miniteca nueva.

Mi sueño era tener mi propia música, hacer vibrar a muchas personas, transmitir felicidad, alegría. Ahorita estoy con mis hermanos de ministerio haciendo un trabajo discográfico que se llama en “Vos confío”, que trata de hacer una miniteca para Dios y que trae diferentes ritmos, por ejemplo, la del Son del Sagrado Corazón, una salsa que se ha vuelto viral y que se ha pasado a manera de onda por diferentes emisoras de TV católica y a plataformas como el TikTok con el mensaje: ¿Quién dijo que era aburrido seguir a Cristo? Las personas lograron conectar de manera especial con Dios por medio de esta canción. También tenemos un reggae-ska a San Francisco y una canción de ballenato que se lanzó hace poco.

Hoy la música católica es lo suficientemente diversa para llegar a todos los corazones, y tú eres parte de esa diversidad de ritmos y letras, ¿cómo te sientes con esté forma de crear y anunciar?

▶ Me siento como un mimado por Dios. Cuando hablo o cuando estamos en oración con los hermanos de ministerio musical, les digo: “Nosotros no somos santos, pero somos instrumentos de Dios y a veces nos asustamos porque somos instrumentos muy eficaces”. Dios nos toma de manera muy especial, independiente. Algunos del ministerio tienen tatuajes, piercings y son jóvenes buenos, que tienen transparencia y se les ve; tienen un corazón muy limpio, les gusta servir y tienen ganas de conectar a las personas con Dios.

¿Cómo han recibido tu música, en especial los jóvenes?

▶ La han recibido muy bien, se recibe de diferentes formas dependiendo la idiosincrasia de cada pueblo, pero es un mensaje universal. Es muy lindo ver por ejemplo a los tiktokers católicos unidos a esta onda, con el Son del Sagrado Corazón; ver a “jóvenes” de 83 años que nos dan ejemplo de juventud, de alegría, de entusiasmo, de dinamismo. Es una comunicación de almas para hacer esta comunicación de la Iglesia que se hace entre todos los bautizados.

¿En qué dirección quieres llevar tu proyecto musical?

▶ En lo que nos vaya inspirando Dios. No lo tenemos claro, sabemos que queremos explorar en muchos ritmos, en muchas cosas bellas que hay en la música que se pueden acoplar o llevar a la liturgia o a los cantos para conectar a las personas. Lo que sí tenemos claro es que tenemos una misión, nosotros nos basamos en la conversión de Paul Claudel, un dramaturgo del siglo pasado, que por insistencia de unos amigos, él siendo ateo, le insistieron para que fuera una misa en la catedral de Notre Dam y se convirtió. Empezó a creer en Dios al hacer clic con una canción y al ver la liturgia de la iglesia. Y qué bonito que muchos jóvenes, muchas personas que no creen en Dios, vean con la música esta hermosura tan bella que es Dios.

Finalmente, invita a nuestros lectores a seguir tu agrupación, a ser parte de esta alegría.

▶ La peor tentación es el desánimo, porque no ataca una virtud, sino que ataca todas las virtudes. Dios da el don de la alegría y de la felicidad, y los invitamos a seguir esta explosión de emociones en alabanza a Dios y a que se unan a nuestras redes y que visiten nuestros videos, y que se conecten de manera especial con Dios en los buenos y malos momentos. Por medio de una canción también podemos conectar con Dios.

Búscalos

» YouTube: Ciudad Celeste

» Instagram: @CiudadCelesteOficial

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 13 de junio de 2021 No. 1353