Nos habéis hecho llegar un vídeo en el que se afirma, en lo que parece ser un programa del canal americano OAN, que una asociación de supuestos médicos ingleses ha concluido que “las vacunas covid-19 no son seguras para su uso en humanos” y que, por tanto, debe cesar “el uso de vacunas covid en humanos”. La razón, añaden, son una serie de supuestos reportes notificados, como “hemorragias, pérdida de vista, etc”. Es FALSO. Las agencias reguladoras han comunicado en reiteradas ocasiones que las vacunas son seguras, y no se han reportado hasta la fecha casos de pérdida de vista y/u otros eventos adversos que mencionan en relación a la vacuna.

“Un nuevo informe de médicos de Inglaterra pide el cese total del uso de vacunas covid en humanos. Según el ‘Grupo de consultoría de Medicina basada en la Evidencia’ de Reino Unido, quien presentó sus conclusiones al Ministerio de Salud británico, hay “evidencia más que suficiente para declarar que las vacunas covid-19 no son seguras para su uso en humanos”.

Para empezar, el informe de los médicos de Inglaterra citado en el vídeo no es oficial, ni está firmado por un conjunto de médicos. En realidad, es una carta redactada por Theresa Lawrie, quien dice ser directora de la llamada Consultora de Medicina Basada en la Evidencia, organización de la que se hace eco posteriormente el programa OAN.

Esta persona afirma en en su LinkedIn que su área de especialización es ginecología y obstetricia y, de hecho, ha participado en algunos estudios relacionados con esta especialización. Sin embargo, en los últimos meses tanto ella como la organización que preside han colaborado en ensayos en los que se apoya el uso de la ivermectina como tratamiento efectivo contra la covid-19, un compuesto desaconsejado en reiteradas ocasiones por diversos organismos de regulación de medicamentos, para tal fin, como ya hemos explicado.

En cuanto a esa supuesta “evidencia” que convierte a las vacunas en “no seguras”, se dice en el vídeo que los médicos observaron un gran número de reportes de efectos secundarios de la vacuna, incluyendo hemorragia y coagulación, reacciones inesperadas del sistema inmunológico, reacciones de dolor inusuales, respuestas neurológicas, pérdida de la vista, el oído, el habla o el olfato, o reacciones adversas que afecten al embarazo, incluyendo el aborto”.

La cuestión es que estos reportes fueron sacados de Yellow Card, un sistema de vigilancia similar al VAERS americano o la FEDRA europea, pensado para ayudar a las autoridades sanitarias a monitorizar medicamentos, entre ellos, las vacunas de la covid-19. Los datos que arrojan contienen información no verificada y no indican por sí mismos que las vacunas causen tales eventos. Sirven, eso sí, para empezar una investigación más detallada de cada potencial efecto adverso, tal y como ocurrió con los casos de trombosis, pero no se ha encontrado hasta la fecha relación alguna entre las vacunas y los eventos arriba mencionados.

Las vacunas aprobadas han pasado por todas las fases de ensayos clínicos antes de ser administradas y las autoridades de cada país han de hacer públicos los procesos de validación de las inyecciones. Actualmente están demostrando ser altamente efectivas en la reducción tanto el número de hospitalizaciones por covid-19 como los fallecimientos, como demuestran los datos de España.

El contenido del informe de la Consultoría de Medicina basada en la Evidencia ya ha sido desmentido con anterioridad por la sección de verificación del periódico brasileño Estadão, el cual es miembro como Verificat de la International Fact Checking Network.

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