Balduino de Sajonia-Coburgo-Gotha y Bernadotte (1930-1993), o, simplemente, Balduino de Bélgica, fue el quinto rey de los belgas.

Un joven rey católico

Cuando Balduino tenía 5 años, su madre, la reina Astrid, sobrina del rey de Suecia, murió en 1935 en un accidente de automóvil. Su padre, el rey Leopoldo III, 16 años después abdicó al trono, por lo que Balduino se convirtió en monarca en 1951, cuando tenía 21 años.

Se casó con una aristócrata española, Fabiola de Mora y Aragón, hija de los Marqueses de Casa Riera. Tanto Balduino como Fabiola eran católicos y, a decir de algunos biógrafos, antes de conocerse ella pensaba hacerse monja y él deseaba ser sacerdote. El hecho es que se conocieron y casaron.

El cardenal Suenens, arzobispo de Malinas-Bruselas y primado de Bélgica, quien fue confesor del rey, escribió un libro sobre éste, titulado “Balduino, el secreto del rey”, en el cual afirma el prelado que fue él mismo quien aconsejó a Balduino encomendar su búsqueda de esposa a la Virgen de Lourdes, y fue entonces que encontró a Fabiola.

En su libro, monseñor Suenens, sin romper la intimidad ni violar el secreto del sacramento de la Confesión, muestra la visión que tenía Balduino sobre las cosas sobrenaturales, así como su desprendimiento de lo material, su profunda alegría y un constante amor por los demás.

Pero Balduino y Fabiola no pudieron tener hijos, por lo que a la muerte de él lo sucedió en el trono su hermano menor.

Sobre su falta de descendencia comentó Balduino:

“Nos hemos preguntado por el sentido de este sufrimiento, y poco a poco hemos ido comprendiendo que nuestro corazón estaba así más libre para amar a todos los niños, absolutamente a todos”.

Cuestiones de política

Durante su reinado se produjo la independencia del Congo (1960), Ruanda y Burundi (1962), con lo que llegó a su final el colonialismo de Bélgica.

En 1990 el Parlamento aprobó una ley que liberalizaba el aborto. Entonces el rey Balduino pidió al Primer Ministro la búsqueda de una solución constitucional, pues él de ninguna manera pensaba firmar una ley que iba en contra de su conciencia y sus profundas convicciones cristianas.

En las monarquías  constitucionales modernas es un imperativo que el rey, como jefe de Estado,  firme cada proyecto aprobado por el Parlamento, a fin de que una ley pueda entrar en vigor.

Como nadie pudo convencer a Balduino de firmar la ley abortista, se adoptó esta solución: el 4 de abril el rey delegó al gobierno del Primer Ministro el ejercicio de sus facultades, invocando el artículo 82 de la Constitución belga, que se refiere a “la incapacidad temporal para reinar del representante de la Corona”. Entonces el gobierno asumió temporalmente la Regencia y firmó la ley que aprobaba el asesinato de los no nacidos.

El 5 de abril, es decir, apenas un día después, por 245 votos a favor, 93 abstenciones, 57 parlamentarios ausentes y sin ningún voto en contra, el Parlamento de Bélgica declaró que había cesado la incapacidad temporal del rey Balduino, quien reasumió sus funciones como rey de los belgas, las cuales conservó hasta el día de su muerte.

Tenía problemas en la válvula mitral, y falleció por un ataque cardíaco en julio de 1993 a los 62 años, mientras vacacionaba en su residencia “Villa Astrida”, en Playa Granada, España.

TEMA DE LA SEMANA: ¿SE PUEDE LIDERAR A UN PUEBLO SIN RENUNCIAR A LA FE?

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 7 de noviembre de 2021 No. 1374