Una opción para conocer el cuerpo, unirse más como pareja y dar vida a un nuevo ser

Por Ana Villalón / El árbol menta

Mi esposo y yo tenemos tres años de casados y desde que éramos novios (seis meses antes de casarnos) comenzamos a conocer el Modelo Creighton de Planificación Familiar Natural. Dios, a través de una amiga, nos guio hacia él.

A mí me habían diagnosticado SOP (Síndrome de Ovario Poliquístico) y tomaba pastillas anticonceptivas.

Yo ya no quería eso para nosotros, pues había leído un poco acerca de los terribles efectos secundarios a largo plazo y sabía que los anticonceptivos no son compatibles con la enseñanza de la Iglesia.

Me resultó muy fácil aprender el modelo Creighton, pues soy una persona muy organizada y sistemática. Para mi esposo fue un poco más complicado, sin embargo, se involucraba en todo.

Nuestro camino ha sido un descubrimiento maravilloso acerca de mi cuerpo, la fertilidad y todo lo que podemos llegar a aprender si observamos con atención y mucho amor.

Juntos, mi ahora esposo y yo, habíamos decidido darnos un año antes de tener un bebé, entonces la intención al usar el método inicialmente era evitar el embarazo.

Cuando decidimos buscar el embarazo pasaron tres meses y nada, no se lograba. Al parecer las pastillas anticonceptivas sólo habían tapado los síntomas del SOP que yo tenía y tarde o temprano el problema volvería a salir y esta vez más fuerte.

Nos dirigieron con unos maravillosos ginecólogos que trabajan la Naprotecnología. Por medio de nuestra gráfica (de Creighton) se pudieron dar cuenta que algo no andaba bien conmigo.

Comenzaron los estudios y el tratamiento para poder recuperar mi salud ginecológica.

El proceso no fue fácil, pues nuestras emociones se ponían a flor de piel al saber que existía un problema y que no podíamos conseguir el embarazo.

Hubo veces que quisimos tirar la toalla, mi esposo flaqueaba y yo trataba de sostenerlo. Pero siempre pusimos todo en manos de Dios confiando en que se haría su voluntad y el embarazo llegaría a su tiempo.

Poco a poco fuimos viendo que mi salud se recuperaba y por fin llegó la noticia del ginecólogo de que todo estaba bien y que en cualquier momento aquel ser tan anhelado, nuestro primer hijo, llegaría.

Después de 1 año y 9 meses de tratamiento y oración la mayor bendición de nuestras vidas llegó. Hoy nuestro bebé tiene 14 semanas de gestación y ¡somos los más felices del mundo!

Yo te invito a que te des la oportunidad de conocer algún método de Planificación Familiar Natural y especialmente el Creighton.

Tu cuerpo lo agradecerá, podrás tomar tu salud ginecológica en tus manos y además, el vínculo con tu pareja se fortalecerá.

Hay síntomas que consideramos normales y resulta que son un verdadero problema que pudiera estar ocasionando infertilidad.

La solución no son las pastillas anticonceptivas, créeme hay otra manera de solucionar esos problemas de salud.

Hay una forma más amigable con tu cuerpo y con tu fe para lograr empezar su familia, si es lo que desean y no lo han podido lograr, o de espaciar o evitar el embarazo, si es lo que han discernido en pareja.

www.elarbolmenta.com

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 28 de noviembre de 2021 No. 1377