Por Jaime Septién

jaimeseptien@elobservadorenlinea.com

 

Cumplimos 941 semanas, 18 años, de circular entre nuestros lectores, sin faltar una sola vez a la cita.  El Observador es una obra de Dios: es un milagro cotidiano hecho información.

Hoy firmamos este Pórtico quienes concebimos, junto con los obispos eméritos don Mario de Gasperín y don Arturo Szymanski, esta aventura.  Bendita en 2005 por otro gran emérito, el Papa Benedicto XVI, ha sido una escuela de periodismo católico (como sustantivo, no como adjetivo).  Una escuela de profesionales al servicio de la comunicación, en comunión con la Iglesia.

Varios cientos de sacerdotes, obispos, religiosos, religiosas, y miles de laicos en el país y en el extranjero han sido decisivos para consolidar nuestra presencia en el mundo de habla hispana.  Hoy, con nuestra alianza con Aleteia (www.aleteia.org/es),  nos hemos convertido en una fuente de información confiable en Iberoamérica.  Estamos en la web, en las redes sociales, en televisión a través de You Tube…  El crecimiento de seguidores es exponencial.  Convivimos en los nuevos areópagos.  Y en las periferias existenciales, a través de la asociación y dirección de los bancos de ayuda.

Tres Papas maravillosos nos han guiado en estos años.  Y en nuestra sede, Querétaro, solamente tenemos palabras de agradecimiento a don Mario de Gasperín y a don Faustino Armendáriz.  Dios los guarde mucho y les pague todo el apoyo que de ellos hemos recibido.

Hemos logrado conjuntar a mujeres y hombres de un profesionalismo y una fe ejemplares.  Nuestra comunidad de lectores es un aliento vital a la hora de cerrar números y buscar temas.  A todas y a todos, ¡mil gracias!  Y gracias, Señor Jesucristo, por habernos enseñado el camino de la verdad, la única arma que puede usar el periodismo católico para renovar la faz de la Tierra.