Este 31 de octubre, la diócesis de Apatzingán realizó una procesión en la ciudad episcopal para pedir a Dios el don de la paz para el país, Michoacán y el Valle de Apatzingán. Unas cinco mil personas salieron a las calles, portando banderas y prendas blancas, encabezadas por monseñor Miguel Patiño, obispo de la diócesis.

La procesión recorrió la ciudad entre cánticos y el rezo del Rosario, llevando un carro alegórico con la imagen de la Santísima Virgen María, Reina de la Paz; y otro vehículo que portaba símbolos con los nombres de las personas desaparecidas o “levantadas” y que probablemente hayan muerto.

La procesión llegó a cada una de las cinco parroquias de la cabecera episcopal: El Carmen, Fátima, Guadalupe, Sagrado Corazón y culminó en la Catedral de la Asunción.

El obispo de Apatzingán informó que los fieles, sacerdotes y religiosas expresaron de esta manera el vivo deseo porque por fin se destierren la violencia y la muerte y pueda llegar la anhelada paz.

El obispo Patiño señaló en una entrevista radiofónica que este mismo día, una marcha paralela a la procesión, se realizó en Apatzingán, con la intención de “quitar la atención” a la procesión convocada por la Iglesia católica. Son “personas que no comulgan con esta idea de buscar el bien común en la región”, señaló el obispo.