¿A quién no le han roto alguna vez el corazón?, ¿quién no ha sufrido una ruptura dolorosa?, ¿quién no ha sufrido el dolor de un amor no correspondido,

Del rechazo o del abandono? Ciertamente es una situación dura, pero que con la ayuda de Dios y y la cercanía de aquellos que nos quieren, ¡se puede superar!

A continuación se recomiendan cinco pasos para salir adelante tras una ruptura; no necesariamente son uno detrás de otro, pero sí es importante tenerlos todos en cuenta. Es necesario entender que cada quien tiene sus propios tiempos y que siempre será recomendable la presencia de las amistades y la familia para sobrellevar esto, pero, sobre todo, contar con Dios que nos ama incondicionalmente.

Aceptar la tristeza y el dolor

La tristeza y el dolor inicial, son totalmente comprensibles. Los sentimientos de decepción, de soledad, de no tener las mismas ganas que antes, la incomprensión y el vacío, son cosas que van a aparecer, y no hay que negarlas sino más bien dejar que fluyan. Es importante que tengamos un tiempo de «luto», para afrontar en justa medida lo que viene. Ojo, es importante que esta etapa tampoco se extienda más de la cuenta, llorar lo que haya que llorar pero no quedarse nadando en un mar de lágrimas.

Dejar que el tiempo haga su trabajo

Es indispensable que te des tiempo para ti, pero que sea un buen tiempo. Es necesario que te reencuentres contigo mismo. Debe ser una oportunidad para volver a lo que eres. Aprovechar el tiempo para ocuparse de otras cosas, distraerse sanamente, realizar nuevas actividades, pero, sobre todo, volver a lo esencial de ti mismo, y por qué no, volver a Dios si es que nos hemos alejado. Todo ello con paciencia, sin apuros.

Alimenta tu corazón

En esa línea de darte tiempo para ti, debes tener presente que el corazón va sanando, pero para ello hay que aplicarle medicina, alimentarlo. Incluye en tu día a día momentos de oración, momentos para ti mismo, para conocerte, para entender por qué haces las cosas, conocer tus virtudes y defectos, dejando que Dios y el tiempo hagan su trabajo. El Papa Francisco, en un mensaje de agosto del 2015, nos decía que sólo Jesús nos ofrece «Un amor activo, real… un amor que sana, perdona, levanta», por eso hay que dejarlo trabajar.

Libera tu corazón para empezar de nuevo

No es sano obsesionarte con comenzar a buscar apresuradamente una pareja luego de la ruptura basándote en los recuerdos de tu relación anterior. Tampoco es sano cerrarse a nuevas relaciones. Es importante que puedas lograr un equilibrio entre el tiempo que necesitas para ti, para replantear las cosas y el comenzar a abrirte a nuevas personas. Pero, para ello, tu corazón debe estar libre, volver a comenzar sin expectativas muy altas pero con mayor sabiduría y con los pies en la tierra. Cuando el corazón vuelve a ser libre, las cosas se van dando naturalmente.

Acepta el amor que los demás te brindan

El corazón libre y en proceso de sanación, nos impulsa a confiar en Dios, a acercarnos a Él con más fuerza. Y es que, volviendo la mirada a quien es el Amor, nos volvemos a hacer permeables a esta experiencia nuevamente. Por ello, es necesario estar dispuestos a amar más y dejarse amar. Puede ser duro si las experiencias de ruptura han sido muy dolorosas, pero comenzar a confiar tu corazón a alguien nuevamente, te ayudará a vivir libre y estar abierto a amar de verdad. Ya lo decía Saint-Exupery en el Principito: «La manera de devolver tanto amor, es abrir el corazón y dejarse amar».

Con información de Catholic Link

 

Publicado en la edición impresa de El Observador del 19 de agosto de 2018 No.1206