El arquitecto Jorge Vázquez Mellado, fundador de Qropolis, explica a El Observador cómo se construyen los templos de Dios

Por Chucho Picón

A Jorge Vázquez Mellado su pasión por la arquitectura lo llevó a descubrir una pasión divina: construir templos católicos. Está convencido de que todo lo que vale la pena en la vida, y más aún si es algo para Dios, lleva su tiempo, su paciencia, su dedicación, porque, según él comenta, Dios se llevó su tiempo para crearnos, para diseñar toda la creación.

También todo proyecto en nuestra vida debe tener sus etapas, desde imaginar las cosas, anhelarlas, planearlas, diseñarlas y llevarlas a cabo, hasta perseverar ante la adversidad, picando piedra poco a poco. Así se construyen los templos de Dios, tanto los físicos, de concreto, cemento, varilla y hormigón, como los templos del Espíritu.

Agrega que todos somos pecadores, pero siempre hay que levantarnos todos los días, así son las obras de Dios. Dios no quiere que nos volvamos soberbios con las prisas e impaciencias de querer hacer las cosas a nuestro antojo, sino que en medio de la paz y paciencia construyamos nuestros templos diarios y de toda nuestra vida. «Todo lo que es de Dios es despacio», dice.

Vázquez Mellado tiene experiencia en construir templos en los cerros, en donde sólo hay piedra y espinas, y es ahí donde él ha comprobado que a fuerza de golpear las piedras se forjan los grandes proyectos para Dios, a pesar de la dureza y lo agreste del terreno; todo es posible emprendiendo y con el sudor de la frente.

Al preguntarle al arquitecto Vázquez Mellado cuál ha sido el mejor templo que ha construido en su vida, sin dudarlo responde que son sus hijos y sus nietos: Sofía de 34 años, Diego de 31 y Pablo de 27, y sus cuatro nietos más una nieta en camino, pues ellos son y serán templos del Espíritu Santo que darán gloria a Dios.

Es reconocida la belleza, calidad y funcionalidad de los diseños urbano-arquitectónicos, comerciales y de vivienda, de Vázquez Mellado, tanto en Querétaro como en México y en el mundo; pero, a pesar de eso, él no cobra, ni su despacho Qropolis, cuando se trata de construir los templos católicos para Dios, porque ha hecho suya esta acción social porque es una causa por Dios y para Dios y su Iglesia.

Al cuestionarlo de cómo se construyen los templos físicos, los templos de concreto, él responde: «Hacer un templo es una bendición, es un honor, es una oportunidad de oro; lo vas haciendo despacito, piedra por piedra, ladrillo por ladrillo, como el proceso de la vida misma. Es una experiencia maravillosa e inolvidable. Siempre va a haber críticas o inconformidades, porque a veces quieren donar pisos, bancas o confesionarios que no van con el diseño e idea original, pero la comunidad y los feligreses llegan a comprender, y siempre contribuyen con un granito de arena, y eso es importante».

Literalmente el arquitecto Jorge Vázquez Mellado, junto con sus hijos y colaboradores, expertos del despacho Qropolis, cortan los cerros para construir; montañas y cerros que son adversos y que representan un reto a la física e ingeniería para cualquier proyecto arquitectónico en el mundo. Pero tienen a Dios y a la Santísima Virgen, que los guían e inspiran; por eso no hay piedra, no hay terreno, cerro y montaña que los detenga, pues trabajan construyendo los templos de Dios.

Al recordar quién lo inspiró para iniciar su carrera en la arquitectura, Jorge, recuerda con gusto y orgullo que fue su abuela quien lo motivó y lo encaminó en esa profesión; y de su madre recibió el ejemplo de la fe católica, fe que se fundió con su profesión y con lo cual la arquitectura y la fe católica quedaron impregnadas y grabadas para siempre en su corazón.

Conoce más del despacho Qropolis en www.qropolis.com

Su trabajo

Son 8 templos en los que ha participado junto con su despacho Qropolis, uno de ellos en el estado de Morelos.

Ha participado en el diseño arquitectónico y en la construcción de Oratorios en Querétaro.

En la sierra queretana, en Panales, Tolimán, está haciendo un templo.

Parroquia de la Virgen de la Anunciación

El proyecto ha tardado 20 años en su construcción, con el dato curioso de que con sólo dos albañiles se ha logrado esta obra; y le restan 5 años más para concluir. El templo cuenta en su exterior con estacionamientos apropiados para los feligreses, tiene una capilla baja para el Santísimo, una notaría, sacristía, área de criptas, y en la planta alta un círculo de 33 metros con un atrio guardado y cortado al cerro.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 23 de septiembre de 2018 No.1211