Pablo José Barroso, empresario mexicano católico, padre de familia de cuatro hijos, tuvo un llamado de parte de Dios en 2005, y  partir de entonces su apostolado es la elaboración de películas católicas a fin de llevar el mensaje del amor de Cristo

Por Chucho Picón

Pablo, ¿cuáles son las películas que te ha tocado realizar?

▶ La primera fue Guadalupe; luego hicimos otra película familiar que se llama La Isla del Tesoro; después una animación que se llama El Gran Milagro, que fue un verdadero milagro porque poder hablar de la Santa Misa en el cine es un regalo de Dios, y no tengo palabras para agradecerle por haberme dejado trabajar en ese proyecto; y la última película fue Cristiada, sobre la persecución religiosa en México.

Ahorita estamos terminando una película sobre san Maximiliano María Kolbe, que es un sacerdote polaco que muere en Auschwitz dando su vida por una persona, y para ayudar a bien morir a los otros nueve que murieron con él.

¿Crees que se le ha hecho justicia a los mártires de la Cristiada con tu película?

▶ Bueno, no es mi película; todo lo que hemos hecho es de la productora Dos Corazones, que son los Corazones de Jesús y María los que hacen esto posible, y yo soy parte del equipo de trabajo de Ellos. Y en cuanto a la justicia, más que esperar a que se realice aquí en la Tierra a través del cine, yo espero que, así como ellos ya están en el Cielo, la gente que haya visto la película aspire a llegar también allá.

¿Cómo evangelizar en este tiempo de redes sociales y plataformas streaming?

▶ Todo está en el contenido. Al ir pensando, cuando uno desarrolla el producto, es que sea para evangelizar; porque si es un producto para entretener es completamente distinto.  Tiene que estar esto en los valores de producción, para que pueda entrar en las distintas ventanas: redes sociales, o cine, o televisión, o DVDs.

¿Cómo llegarles a los jóvenes, que a veces son tan exigentes en estos tiempos?

▶ Eso es lo que intentamos. Hablándoles en su idioma y comparando un poco con lo que hay en el mercado, la manera en que ellos se entretienen; así buscamos meter el mensaje dentro del producto.

Pablo, ¿es posible hacer cine católico de calidad?

▶ Definitivamente. Y se tiene que hacer de calidad. Si ves las catedrales, si ves el arte, desde los principios de la Iglesia, así es como se ha hecho. No sé por qué tenemos miedo, por qué hemos invertido tan poco en esta nueva forma de evangelización.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 23 de diciembre de 2018 No.1224