Por Luis Jesús Sánchez García

1.- La importancia de un corazón abierto, antes, durante y después de la Jornada.

Ir a una JMJ no significa ir de vacaciones, es llevar el corazón dispuesto a un encuentro vivo y real con Cristo, a unir tu corazón al de miles de jóvenes de todas las naciones y regalarlo como ofrenda. Dios obra maravillas en tu vida antes, durante y después de la Jornada si abres tu corazón, y desde que llegas al Aeropuerto, la primer catequesis, o desde que abordaste el avión, Dios te habla de mil maneras y si tu corazón está en gracia, lo podrás escuchar con facilidad y una semilla quedará sembrada en ti.

2.-El Sí de María, el Sí de mi vida.

A pesar de que nací sabiendo que María era mi Madre y que Dios me puso al frente de un grupo y de un decanato profundamente Mariano, jamás había sentido tan cercana a María, como lo hice en la Jornada.

Este punto es el que más me ha movido y más inquieta (en sentido positivo) ha puesto mi alma: María tenía sus planes, su ideal de vida; De pronto llega el Ángel del Señor y le da una noticia que cambiará para siempre, no sólo su vida, sino la Historia de la Salvación. Nosotros como jóvenes tenemos nuestra vida, nuestros planes, pero… ¿Dios qué quiere de nosotros? ¿Le diremos Sí cuando nos lo pida?

He aquí la importancia del punto anterior (Estar abiertos a la voluntad de Dios).

¿Qué hubiera pasado si San Juan Bosco, no le hubiera dicho sí a Dios llegado el momento? o si el Papa Francisco, no le hubiera dicho Sí al Señor…

Dios no pide mucho de nosotros, únicamente que no tengamos miedo de decir Sí…

Quizá Dios espera nuestro Sí, para obrar en nosotros y cambiar la historia de la humanidad, ser el próximo Don Bosco, El próximo San José Sánchez Del Río… Si Dios está con nosotros, ¿Quién contra nosotros?

3.- Respuesta a mis pecados.

Durante la liturgia penitencial que tuvimos justo después de una catequesis a la que asistí, sumado a las palabras del Papa Francisco, puedo resumirlo a una idea: “Si ya me confesé, y Dios ya me perdonó, no tengo por qué estar dándole vueltas a la misma situación lamentándome por haberlo hecho… Dios perdona y olvida fácilmente y en ese perdón, sumado a tu arrepentimiento, hace que Dios comience a sanar tu alma y restaura tu cuerpo” A Dios no le importa cuantas veces caigamos, lo que le importa es que no permanezcamos caídos y que no caigamos en las trampas del diablo, que viene a inquietarnos a hacernos creer que Dios no tiene el poder de perdonar, olvidar y sanar.

4.- La universalidad de nuestra Iglesia, está en la JMJ.

Cuántas veces nos preguntamos si desde nuestras parroquias, grupos o movimientos, lo que estamos haciendo vale la pena; creemos que hacemos las cosas en vano y que no tendrán trascendencia en el futuro, porque no vemos frutos inmediatos. Nos equivocamos.

La JMJ sin duda es la máxima expresión de la universalidad de nuestra iglesia, la iglesia fundada por el mismo Jesucristo. Esta iglesia presente en todas las naciones y pueblos.

Cada día de la JMJ, pero sobre todo, durante la Vigilia, es increíble ver frente a ti, jóvenes de todas las nacionalidades; das un paso y te encuentras con alguien de Italia, a un lado tuyo, puedes encontrar a un estadounidense, detrás de ti, un grupo de jóvenes de Tanzania, Árabes, Centro Americanos, Australianos, Brasileños, Daneses, Japoneses…

No estamos ahí por casualidad, cada uno tiene su historia y Dios mismo nos reunió en el mismo lugar; es hasta este punto que te das cuenta que sí han valido la pena tantos años de trabajo, tanto esfuerzo y sacrificio ofrecido a Dios, te das cuenta de que los jóvenes Japoneses, Italianos, Españoles… Todos rezan, se confiesan, comulgan, están en un grupo, son como tú, son como yo; Todos queremos seguir a Cristo, sostenernos de María y alcanzar la Santidad.

Y así imagino el Paraíso, todas las naciones reunidas en un sólo lugar adorando, cantando, bailando, descansando, conviviendo en presencia del mismo Dios con María de nuestro lado.

5.- El mismo Espíritu Santo que se posó sobre María, se posa también sobre mi, sobre todos.

¿Quién mueve los corazones si no es el Espíritu Santo? Él ha movido los corazones de miles de jóvenes por milenios, nos hace actuar, nos hace vivir; nos regala el don del Entendimiento.

Desde 1986 que se celebró la primer JMJ el espíritu ha obrado en miles y miles de jóvenes y ha derramado gracias abundantes en cada uno de ellos, ha permitido el discernimiento vocacional… Ese mismo Espíritu que se posó sobre María, es el mismo que se posa sobre cada uno de nosotros día a día; no es un cuento, no es una fábula, no es un invento… han pasado más de 2000 años, pero es una realidad… Es el mismo Dios atemporal que nos visita, que infunde su amor en nosotros para que digamos “Hágase en mí, según tu palabra”.

6.- Los pastores son ovejas también.

El primer día después de que terminamos las actividades, acudí al Casco Antiguo de Panamá con una amiga y ahí para mi sorpresa, nos encontramos con un grupo de Franceses que viajaban con su Obispo.

Fue ahí, cuando entendí que no importa qué “cargo” tengas en la Iglesia, si eres coordinador u Obispo, Sacerdote o simplemente un joven que acude a misa todos los Domingos; para Dios todos somos sus ovejas, incluso el Papa y todos algún día lo alabaremos y cantaremos en su presencia, con esa alegría, con la misma juventud.

7.- ¿Dios también obra en los que no creen?

El mismo día que visité el casco Antiguo, visitamos un mirador a la orilla del mar, ahí nos encontramos a un joven Colombiano que radica en Panamá de aproximadamente 26 años de edad; nos contó que él no era creyente, causa de una situación familiar… pero que le parecía increíble que tantos jóvenes se reunieran de esta manera.

De igual manera el último día nos encontramos a un hombre de unos 45 años que tampoco era creyente, causa de una ruptura amorosa… de igual manera, la jornada le pareció increíble, y la comparó con un “Disney World Católico”…

En ambos casos, descubrí que no necesitas hablar demasiado e imponer el Evangelio a quienes no creen; Como jóvenes católicos, debemos ser ejemplo todos los días, en nuestra casa, en nuestro trabajo, escuela, ciudad o país, para que con nuestro ejemplo, las personas que no creen se pregunten: ¿Qué tienen ellos, que no tengo yo? ¡Yo quiero tener eso!

Y sí, Dios obra también en ellos… es la razón por la que Dios los cruza en nuestro camino, orar por ellos es lo mejor que podemos hacer.

8.- Dios nos premia todos los días aún en momentos difíciles.

En todo momento, Dios nos bendice y aún en los momentos más duros, Dios nos da señales de aliento.

Mi abuelo falleció 6 meses antes de la Jornada en la Ciudad de México, ahí me encontré con una tía que por gracia de Dios estaba de visita en la Ciudad y coincidimos en el velorio, y como los planes de Dios son perfectos, adivinen ¿Dónde vive mi tía?…. En Panamá, en la cinta costera, a 500 metros de dónde fueron los principales eventos y por donde pasó el Papa Francisco. Ella fue quien me recibió allá.

Cuatro meses antes de la jornada, tuve 4 piedras en el riñón, gasté mis ahorros de la JMJ en consultas, citas, estudios, doctores. Pensaba que ya no iría y estaba a punto de decirle a mi tía que ya no me esperara, pero de pronto, a través Cáritas (que por cierto, es donde trabajo), y gracias Padre Víctor Manuel y la Directora Araceli, es como pude subsidiar mi viaje y cumplir mi sueño.

Pero no todo es tristeza y enfermedad… También en Panamá, pude conocer a Athenas en persona y tomarme una foto con ella. En el 2015-2016 tuve la gracia de diseñar su Identidad Corporativa y la “Tapa” de su disco “Me basta tu Gracia”, todo a través de Skype… pensaba encontrármela algún día que viniera a México, pero jamás pensé encontrarla en Panamá.

Y por si fuera poco, el día de mi regreso hacia México era mi cumpleaños, llegué 5 horas antes al aeropuerto, caminé, visité las tiendas y de pronto descubrí la Capilla y me metí a orar. Ahí Dios me dio el mejor regalo que nunca nadie podrá otorgarme: Un grupo de sacerdotes misioneros de Estados Unidos, entraron a la capilla para celebrar misa en inglés a las 8 de la mañana… Así es, yo no tenía planeado entrar, sin embargo, Dios me llevó y ya tenía un lugar reservado para mí en esa capilla.

9.- Mi vida será una JMJ todos los días.

Una frase que quedó grabada en mi memoria fue: “Moisés acudió a la zarza ardiendo, pero María, tenía la zarza ardiendo dentro de sí en su corazón…”

Todos queremos tener esa zarza ardiendo, y la tenemos por nuestro bautismo. A semejanza de María, debemos mantener encendida esa zarza que Dios, en estos días de JMJ volvió a encender en nuestro interior.

Regresamos a nuestra realidad, a nuestros trabajos, a nuestras labores, a nuestros ambientes… regresamos al mundo donde la tentación es más fuerte, donde evangelizar y hablar de Dios es casi imposible; en Panamá podías cantar en el metro cantos religiosos. Aquí en nuestras ciudades ¿Qué podemos hacer para que no se pierda ese Espíritu recibido en la JMJ?

Nuestra vida después de la JMJ consiste en avivar el fuego de las otras zarzas, contagiar de ese espíritu a nuestras parroquias, movimientos, grupos… También consiste en tener siempre un espíritu alegre, servicial, joven… sólo así lograremos que nuestra vida sea una JMJ todos los días

10.- Una sola familia, una sola fe (Intercambio de culturas)

Más allá de intercambiar artículos, con personas de otras partes del mundo, compartes una pequeña parte de ti. Ese pedacito de tu alma que quieres repartir entre todas las nacionalidades.

Y ahí también se hacen presentes la representación de pueblos originarios del mundo, aquellos primeros pueblos que fueron evangelizados y se enamoraron de Cristo y de María Santísima, desde sus tradiciones y costumbres comparten también su alma.

Todos juntos como una sola familia, compartimos lo más valioso para nosotros (una estampita de la Virgen, un rosario, una pulsera, una reliquia, o una fotografía…) Ahí todos somos una sola familia; es como llegar a ese banquete familiar donde conoces a tus primos lejanos, te encuentras con ellos y te tomas una foto, les pides su instagram para seguir en contacto y orar por ellos.

Pronto, te das cuenta cómo Cristo es capaz de romper fronteras y crear nuevas amistades que giran en torno a Él a pesar de la distancia y el idioma.

(Así es como conocí a una bella chica Italiana en el Canal de Panamá llamada Cecilia; no sé cuánto tiempo permita Dios que sigamos teniendo contacto, pero por lo pronto, sé que hay alguien en Roma por quien puedo orar y ella por mí).

11.- Un signo visible-invisible.

(Decidí crear un punto extra que va ligado al anterior)

María siendo la “Influencer de Dios” como mencionó el Papa Francisco, también nos mantiene unidos. El rosario de madera que tiene la inscripción “Bethlehem” que nos entregaron dentro del Kit del peregrino, es ese signo visible de unidad, pero que tiene un vínculo invisible, pues al portarlo y al rezarlo, nos unimos a la oración de miles de jóvenes del mundo, en cualquier horario, en cualquier lugar. Sería increíble ver y saber con certeza, con cuántas personas nos podemos conectar a través de la oración y más aún de este rosario. Imagina que de pronto estás rezando a las 12 de la noche en México y de tu mano sale un lazo gigante y se une a la mano de alguien que en Italia está rezando a las 7 de la mañana o a las 3 de la tarde en Japón.

Así de poderosa es la oración, así nos congrega Cristo y así María nuestra madre, nos mantiene unidos como hermanos.

En resumen: Ser Joven es un don de Dios, no importa la edad que tengas; siempre se puede ser joven de alma, transmitir esa alegría, esa pureza, ese amor. Vivir una JMJ cambia tu perspectiva de ver la vida, tu relación con Dios y tu amor por María. Quienes la vivimos, debemos transmitirla, hacerla viva en nuestras parroquias, grupos y movimientos. No es una experiencia más o unas vacaciones con tinte religioso; es una experiencia real de amor donde Cristo te mira fijamente a los ojos, toma tu corazón entre sus manos, lo sana, cura tus heridas, une tu corazón al de miles de jóvenes y te dice: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”… Desde ahora serás pescador de Jóvenes.