Algunos observan la Cuaresma como un ritual simbólico, siendo que es un momento de preparación interior y espiritual donde se conjugan la conversión, el agradecimiento y el arrepentimiento como el verdadero puente que nos une con Dios. Es por ello que hoy en El Observador de la Actualidad te presentamos cinco formas para tener una Cuaresma santa:

Por Mary Velázquez Dorantes

 BUSCA LA GRACIA DEL PERDÓN

Acercarnos al sacramento de la Confesión es el mejor paso para tener una Cuaresma en comunión con Dios. Es el sitio donde se nos espera para ser absueltos del pecado, es la puerta de la gran reconciliación, donde estrechamos los lazos de amistad con nuestro Padre, además de ser un momento de sanción sobre todo aquello que nos atormenta al interior de nosotros mismos.

La vida diaria nos produce preocupaciones, problemas, cansancio espiritual, y es justamente de ello que nos sana una buena Confesión. El pecado también se manifiesta abatiendo nuestro espíritu, alejándonos de la fe y la misericordia divina; es entonces cuando la Confesión nos restaura, libera, y reconstruye.

A ella se le suma la penitencia como el medio de resarcir nuestros actos, como un camino profundo hacia la vida espiritual reconciliada.

1 AYUNO MATERIAL

En muchas ocasiones vivimos una Cuaresma cegada por las vacaciones, alejados de la penitencia y el mensaje de salvación. Es por ello que el ayuno es la mejor herramienta para estar en paz durante la Cuaresma. El ayuno es la abstención de aquello que quizás nos perturba en el encuentro con Dios; por ello piensa en renunciar 40 días a la materialidad, como son los objetos, las compras, los placeres pasajeros, busca momentos en silencio y ofrece todo aquello que has hecho a un lado por la expiación de los pecados.

El mundo material absorbe al hombre actual, el entretenimiento lo dispersa de la oración, la adquisición de bienes y servicios lo ciegan en la Cuaresma. Es por ello que abstenernos de algunos actos materiales nos ayudará a tener 40 días de encuentro con Cristo.

2 ACTOS DE COMPASIÓN

En la comunidad donde se vive es donde podemos realizar actos de compasión generosos, realizar obras de caridad, practicar la compasión con el más necesitado, ser solidario con nuestros padres y hermanos, ayudar al otro en sus tareas diarias, ocuparnos de los olvidados, visitar a un enfermo, compartir los alimentos, donar ropa en buen estado. Ayudar con los quehaceres de la casa es también acto de compasión, así como iniciar una rutina cuaresmal en la que tu tiempo, energía y buenas intenciones se pongan en contacto con tu fe.

Ahorrar alguna cantidad monetaria para donarla o colaborar con organizaciones de trabajo y ayuda social son actos que eliminan los pensamientos negativos durante la Cuaresma, además de ser una inversión espiritual para el otro y para ti mismo.

 3 LA ORACIÓN COMO EJE

El silencio y el recogimiento hacen posible una Cuaresma santa. La oración y la asistencia a Misa son la base de este tiempo de reconciliación. Elige algunas citas bíblicas para leerlas y reflexionarlas, reza los misterios del Rosario, visita el Sagrario, guarda silencio interno para describir la oración de contemplación y la meditación del Evangelio.

Las devociones son también de gran ayuda: medita sobre la Virgen María y los santos. Elige devociones a Dios Padre, al Sagrado Corazón e incluso realiza una novena a fin de estar en oración constante durante el tiempo cuaresmal.

4 CAMBIA HÁBITOS

Todo tiempo cuaresmal es un tiempo de transformación. Busca ejercicios en los que cambies tus hábitos negativos por otros positivos: reconocer las fallas es el primer paso para cambiar. Analiza tus comportamientos frente a ti y los demás y transfórmalos en actos gene-
rosos; identifica tus debilidades y defectos, a fin de aceptarlos con la firme intención de sustituirlos por alguna virtud.

Elabora un plan de 40 días en los que realices cambios, sin grandes retos, sólo hábitos pequeños que transformen la interioridad de tu ser. Convive contigo mismo, con tu familia, con tu comunidad, evita las distracciones y cumple con la transformación para que el domingo de Pascua seas un individuo renovado por el encuentro amoroso con Dios.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 10 de marzo de 2019 No.1235