Para bien o para mal, hay escritos capaces de cambiar las vidas. Ahí, está, por ejemplo, «El Príncipe», de Nicolás Maquiavelo, cuyos consejos de inmoralidad política para mantener el poder han servido de inspiración a una larga lista de tiranos, entre ellos Napoléón, Stalin, Mussolini, etc.; o el «Manifiesto del Partido Comunista», de Karl Marx y Friedrich Engels, que impulsó el surgimiento de uno de los regímenes políticos más brutales de la historia. Pero también hay libros que han hecho un enorme bien; aquí hay algunos testimonios:

«CONFESIONES», DE SAN AGUSTÍN

San Agustín de Hipona (354-430) narró el camino de conversión en su libro «Confesiones». Y once siglos después ese libro sería clave en la conversión más intensa de santa Teresa de Jesús (1515-1582).

Ella misma refirió cómo dicho libro llegó a sus manos en1554, año en que fue publicado por vez primera en versión castellana. Y santa Teresa, que desde niña era lectora ávida y asidua, lo leyó apasionadamente, sintiendo empatía tanto con el Agustín pecador como con el Agustín santo:

«En este tiempo me dieron las Confesiones, de san Agustín, que parece el Señor lo ordenó, porque yo no las procuré ni nunca las había visto… Como comencé a leerlas, paréceme me veía yo allí…

«Cuando llegué a su conversión y leí cómo oyó aquella voz en el huerto, no me parece sino que el Señor me la dio a mí, según sintió mi corazón. Estuve gran rato que toda me deshacía en lágrimas, y entre mí misma con gran aflicción y lágrimas… Paréceme que ganó grandes fuerzas mi alma de la divina Majestad, y que debía oír mis clamores y haber lástima de tantas lágrimas».

«HISTORIA DE UN ALMA», DE SANTA TERESITA DEL NIÑO JESÚS

Este libro es la autobiografía de santa Teresita de Lisieux (1873-1897), la doctora de la Iglesia más joven, pues murió a los 24 años de edad. Después de la Biblia, la «Historia de un alma» fue durante algún tiempo el libro más traducido y editado de toda la historia, además de que ha impactado para bien a miles de almas lectoras. Aquí hay unos ejemplos:

En 1924 el pastor protestante Vernon, religioso anglicano, fue invitado casualmente a leerlo, y aunque al principio sintió rechazo, finalmente cedió y abrió el libro. Y fue tal el efecto que le produjo que, después de dedicarse los siguientes años a estudiar más sobre la santidad de la humilde carmelita, en 1929 abrazó la fe católica.

  1. E. Francis fue una protestante convertida al catolicismo. Escribió en 1937: «Yo siempre he creído deber mi conversión a santa Teresita. Cuando yo leí su vida en 1928, me dije: ‘La Iglesia católica es el único jardín donde florecen las verdaderas y más bellas flores de santidad’».

El padre Benoît Lacroix (1915-2016) fue un teólogo canadiense, filósofo y sacerdote dominicano. Era profesor de estudios medievales e historiador de la época medieval cuando leyó «Historia de un alma» y sintió el llamado de Dios al sacerdocio:

«Pienso que me he convertido interiormente por la lectura de Historia de un alma, de santa Teresita del Niño Jesús. Me convirtió interiormente porque yo preparaba un doctorado en Toronto sobre la Edad Media. Era aburrido, y tenía que terminarlo. Comencé a leer a santa Teresita, y me convertí, y me di cuenta que los estudios eran importantes, pero más importante que los estudios, era el corazón».

LOS ESCRITOS DE BENEDICTO XVI

Megan Hodder es una joven escritora estadounidense de 26 años, que se bautizó en Pentecostés de 2013. Educada sin religión, era totalmente atea; pero decidió que para poder refutar plenamente las enseñanzas de la Iglesia católica, que según ella era el gran símbolo de la irracionalidad, debía leer directamente al Papa Benedicto XVI.

Y ahí fue donde empezó su conversión, marcada por la lógica, la razón y el pensamiento. Empezó leyendo el famoso discurso en Ratisbona, y el libro más corto del Papa que pudo encontrar: «Sobre la conciencia». Descubrió que la fe no es irracional, y que Dios existe. Y abrazó el catolicismo.

LA AUTOBIOGRAFÍA DE THOMAS MERTON

Gary Cooper (1901-1961) nació en EUA, en el seno de una familia protestante episcopaliana. Al crecer se hizo actor,y ganó el premio Oscar en tres ocasiones. Primero mujeriego, finalmente se casó con una actriz católica, con quien tuvo una hija. Comenzó a ir con ellas a las Misas presididas por el sacerdote Harold Ford a fin de oír sus «sermones fantásticos».

El sacerdote se hizo amigo de Cooper, y le fue explicando paulatinamente la riqueza de la fe católica. Luego le dio un libro, «La montaña de los siete círculos», autobiografía del monje Thomas Merton en la que narra su propia conversión. Después de la lectura Gary Cooper pidió la admisión en la Iglesia católica, recibiendo el sacramento del Bautismo en 1959. Falleció dos años después, de cáncer, como un católico feliz.

VOCES CRISTIANAS

«La lectura de libros santos tiene el poder de convertir hombres mundanos en personas espirituales» (San Pío de Pietrelcina)

«Cuando rezamos, hablamos con Dios; pero cuando leemos, es Dios quien habla con nosotros».(San Agustín)

«He buscado el sosiego en todas partes, y sólo lo he encontrado sentado en un rincón apartado, con un libro en las manos» (Beato Tomás de Kempis)

«La lectura y la oración son las armas con que se vence al demonio y se conquista el Cielo». (San Bernardo)

«Tan grande es el provecho que causan los libros buenos, cuanto es grande el daño que causan los libros malos» (San Alfonso María de Ligorio)

TEMA DE LA SEMANA: DE VERDAD LA LECTURA TRANSFORMA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 10 de marzo de 2019 No.1235