Fede Carranza es una de las voces principales del ministerio de música «Jésed»; entre las canciones de esta agrupación que él interpeta figuran: «Estoy a la puerta y llamo», «Aquí hay un muchacho» y «Entraré». Aquí nos cuenta cómo salvó la vida y cómo la música de «Jésed», que es de Dios, lo liberó de sus secuestradores

Por Chucho Picón

Fede Carranza habló en entrevista exclusiva para El Observador del momento más obscuro de su vida, su noche en tinieblas, su Calvario, su Gólgota: se trata de la vez que fue secuestrado. Sus captores le querían arrancar el anillo de matrimonio, y lo amenazaban y golpeaban. Fede, con los ojos cerrados, recuerda cómo le jaloneaban el anillo queriéndoselo arrancar, produciéndole dolor en el dedo y miedo en el alma.

Pero algo milagroso sucedió cuando uno de sus secuestradores abrió el portafolio que llevaba Fede, diciendo: «A ver qué traes aquí». Encontró un cassette con la música de «Jésed»; era un concierto y el secuestrador se puso a escucharlo.

Poco a poco el delincuente pasó de la agresividad y la violencia a un momento de paz; su rostro duro y perverso se transformó, mostrando un gesto de misericordia hacia su víctima.

Conforme escuchaba los acordes y las letras de «Jésed», el secuestrador comenzó a cuestionar a Fede sobre su Dios y su fe. Recuerda el músico católico que en algún momento su captor y líder de aquella banda criminal le pregunto qué era lo que pensaba en ese momento, y Fede respondió que pensaba que podía morir, pero que también pensaba en la pasión de Cristo: «Estoy pensando en Jesús, en su Cruz: Yo estoy sufriendo por que tal vez ustedes me vayan a matar; pero Jesús sufrió más que yo». Así, firme y contundente, respondió Fede a sus secuestradores.

Algo pasó con el violento y agresivo líder, que ordenó a sus cómplices que dejaran en paz a Fede; y fue cuando ellos dejaron de intentar arrancarle la argolla de matrimonio. En este momento del relato, Fede mira su argolla, se detiene, da una pausa, se le llenan sus ojos de lágrimas y, con voz baja y entrecortada, dice: «Son ya casi 35 años de matrimonio». Seguramente piensa en el amor de su vida, piensa en su esposa y madre de sus hijos.

Fede continúa relatando que, al final, el líder de la banda de secuestradores le dijo: «Ora por mí; yo llevo poco tiempo delinquiendo, pues no encuentro trabajo». Fede le respondió que oraría por él, para que Dios le concediera un trabajo. Y Fede fue liberado inmediatamente. Un milagro había pasado gracias a Dios y a la música y letras de «Jésed».

¿Qué sucede cuando escuchas la música de «Jésed»? Sólo Dios sabe. A los que escuchan esta música, el poder de la Palabra de Dios, en las letras de «Jésed», suscita grandes milagros.

Pues ciertamente Fede salvó la vida por un milagro de Dios.

La música de «Jésed» y la letra de Dios conmueve a los pecadores; su música te motiva a postrarte a adorar al Señor. Sin duda la música de «Jésed» tiene un poder divino que transforma los corazones y los obliga a palpitar, y a las almas las motiva a buscar el camino de la luz y gloria eterna…Esto es «Jésed», el ministerio de música que es Misericordia para el alma cuando tú la escuchas.

EL MINISTERIO «JÉSED»

Con más de 700 canciones, 60 discos al público y más de 19 discos privados para congregaciones religiosas, además de 100 canciones inéditas, sus 50 miembros han viajado por toda América.

Su canción «Estoy a la puerta y llamo» ha sido traducida al Italiano, francés, náhuatl, portugués e indonesio.

Pocos saben que el canto ¡Viva Cristo Rey! es de la autoría de Miguel Martínez (Q.E.P.D) quien fue miembro de «Jesed»; fue una de las canciones de la producción especial de «Jesed» para los Cruzados de Cristo Rey. Ahora ya sabes de dónde viene este himno a Cristo Rey que tanto gusta por todo el mundo.

Ser «Jesed» significa «Amor misericordioso de Dios».

Publicado en la edición impresa de El Observador del 24 de febrero de 2019 No.1233