Por Mons. Mario De Gasperín Gasperín, obispo emérito de Querétaro

Con este encabezado apareció en L’Osservatore Romano (8-III-2019) el discurso que el Papa Francisco dirigió a un grupo de jóvenes líderes de América Latina. Ante el desprestigio de los actuales partidos políticos –que no de la política- en todo el mundo y de la apremiante necesidad de que los católicos den la cara ante situación tan precaria, entresacamos algunos pensamientos pontificios que servirán de aliciente e inspiración para renovar de raíz nuestra incipiente y lastimada democracia.

El Papa comenzó citando a Jesús cuando dice a sus discípulos: «En adelante, ya no los llamaré siervos, sino amigos» (Cf. Jn 15,15). Comenta y nos enseña el Papa Francisco:

«Ser católico en la política no significa ser un recluta de algún grupo, una organización o partido, sino vivir dentro de una amistad, dentro de una comunidad. Jesús nos invita a ser sus amigos, no siervos. No olvidemos que entrar en política significa apostar por la amistad social».

Cita a san Óscar A. Romero: «La Iglesia no puede identificarse con ninguna organización, ni siquiera con aquellas que se califican o se sienten cristianas. La Iglesia no es la organización, ni la organización es la Iglesia. No se puede afirmar que solo dentro de una determinada organización se puede desarrollar la exigencia de la fe. Para ser buen político no se necesita ser cristiano, pero el cristiano metido a la actividad política tiene obligación de confesar su fe. En caso de conflicto el cristiano verdadero debe preferir su fe».

«La política no es el mero arte de administrar el poder, los recursos o las crisis. La política no es mera búsqueda de eficacia, estrategia y acción organizada. La política es una vocación de servicio, es una diaconía laical que promueve la amistad social para la generación del bien común».

«Vivimos un verdadero ´cambio de época’ que nos exige renovar nuestros lenguajes, símbolos y métodos. El método que Dios escogió para acercarse a nosotros es el de la Encarnación. Asumiendo todo lo humano –menos el pecado- Jesucristo nos anuncia la liberación que anhelan nuestro corazón y nuestros pueblos».

«El político está en medio de su pueblo y colabora con este método –el diálogo y la persuasión- u otros, a que el pueblo, que es soberano, sea el protagonista de su historia».

«En mi opinión son tres los sectores más emblemáticos para reactivar las energías sociales en nuestra región: a) Las mujeres, porque la esperanza en Latinoamérica tiene un rostro femenino; b) los jóvenes, porque en ellos habita la inconformidad y rebeldía que son necesarias para promover cambios verdaderos; y c) los pobres y marginados, porque en la opción preferencial por ellos la Iglesia manifiesta su fidelidad a Cristo. Estos son los protagonistas del cambio de época y sujetos de esperanza verdadera. Constituyen un lugar de verificación de la autenticidad del compromiso católico en la política».

«Los invito a que vivan su fe con gran libertad. Sin creer jamás que exista una única forma de compromiso político para los católicos. No va más el partido católico. En política es mejor tener una polifonía política inspirada en una misma fe y construida con múltiples sonidos e instrumentos, que una aburrida melodía monocorde aparentemente correcta pero homogenizadora y neutralizante».

«Son necesarios nuevos métodos que permitan forjar alternativas que simultáneamente sean críticas y constructivas, que busquen siempre el bien posible, aunque sea modesto, flexibles pero con clara identidad social cristiana».

Publicado en la edición impresa de El Observador del 31 de marzo de 2019 No.1238