Las plataformas streaming modificaron la forma de ver el mundo. El cine y los medios alternativos se sumaron a las transformaciones. Las nuevas generaciones gustan más de los contenidos «diferentes» que ofrece cada uno de estos nuevos medios.

Por Mary Velázquez Dorantes

Empresas como Netflix, HBO, Hulu, Amazon Video y el propio YouTube han comenzado a producir contenidos distintos a otras décadas. Pareciera que la competencia por las mejores cintas o series es la aguja mágica.

Las horas conectados a estas plataformas están arrojando características muy propias de las nuevas generaciones: en ellas se destaca la preferencia por contenidos cuyo género sea la fantasía, el misterio y la magia de la memoria.

Más del 50% de los jóvenes prefieren consumir contenidos en versión streaming, seguidos de los videojuegos y las redes sociales. El mundo de la imaginación es la ficha roja que caracteriza a los adolescentes y jóvenes. La fantasía aleja las historias reales y la vida de la imaginación toma fuerza.

Los chicos prefieren seres mitológicos, historias de magia, personajes súper poderosos, alejados de la vida cotidiana e incluso de la sofisticada tecnología. El gran negocio de la industria está en la ciencia ficción, no en los retratos de la vida, ni tampoco en los villanos tradicionales; sin embargo, no está tan lejos de los mismos estereotipos que venden y construyen las llamadas industrias culturales.

LAS HORAS INVERTIDAS

América Latina registra un 30% de consumos de ciencia ficción. Es uno de los contenidos con mayor consumo de series y películas en este género. Los usuarios están ávidos de historias que muestren mitos, leyendas o creencias diferentes a lo tradicional de los denominados viejos medios.

El futuro, la magia, las sagas nórdicas, los viajes en el tiempo son el resultado de los grandes porcentajes de horas invertidas en los medios. En algunas encuestas a los consumidores las respuestas por la aceptación de este tipo de historias señalan que son los personajes quienes los atrapan, dado que olvidan sus propias vidas para vivir por momentos las de otros. Otros, por su parte, consideran que la mezcla entre los contenidos del mundo real y lo fantástico es la mejor fórmula para evadir sus problemas o incluso encontrar formas de resolverlos.

El maratón de dormitorio es la nueva forma de «ver y vivir» las historias. Las vacaciones se volvieron la oportunidad de consumir horas infinitas de todos aquellos contenidos que están suspendidos. Estudios antropológicos afirman que los usuarios pueden dedicar múltiples horas en capítulos de la misma serie. La jornada es atrapar toda la temporada en un solo vistazo.

LA FANTASÍA COMO RESPUESTA

No sólo son las series, sino los videojuegos, las historietas, la literatura y el cine el llamado mundo subversivo de los jóvenes, dado que en todo ello se violan las normas de la realidad. Muchos de estos preferidos tienen una carga ideológica «bomba», dado que las fórmulas comerciales combinan públicos jóvenes para reeducarlos.

Algunos temas que parecen fantasía pero no lo son, se vuelven la atracción fatal de estos públicos. Tal es el caso del suicidio, el poliamor, y las identidades por definir.

La fantasía es una nueva forma de contradecir lo inesperado o lo sobrenatural. Lo fantástico provee de ideas que se diluyen en ideas que fantásticamente son verdaderas y con probabilidades que pueden convertirse en realidades imaginarias. Series como «Juego de Tronos» o «Stranger Thing» son contenidos que les ayudan a sus usuarios a aliviar la ansiedad cuando se está frente a la pantalla.

Otros de los factores que hacen posible esta nueva forma de consumo es la experiencia personal e individual: los jóvenes buscan contenidos para sí mismos, sin limitaciones de horarios. Es evidente que la experiencia actual es más solitaria, sin poder compartir absolutamente nada con nadie.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 28 de abril de 2019 No.1242