Contabilizar las horas para que el día termine, dormir prolongadamente, escuchar sin atención, postergar las tareas, evitar las oportunidades, navegar durante horas en internet sin objetivo, minimizar los logros, pensar constantemente en el pasado y dudar del futuro son algunos de los estragos que el desánimo deja en las vidas modernas

Por Mary Velázquez Dorantes

Los expertos llaman al desánimo la sobrevivencia cotidiana. Se trata de un hecho en el que se renuncia significativamente a la alegría y se obstaculiza el proceso de esperanza y fe en la vida venidera. El desánimo es una patología que actualmente se está volviendo crónica; las nuevas generaciones buscan un «algo» para ser felices pero no lo encuentran. Para el desánimo hay varios sinónimos, tales como la falta de ilusiones, el desaliento y el estar sin espíritu por la vida; aun cuando es un estado de ánimo en dosis normales de una persona, muchos individuos lo están alimentando con quejas, pensamientos pesimistas, tristezas, nostalgias y melancolías.

Otro de los factores clave del desánimo es el miedo. Este sentimiento provoca una baja en el bienestar psicológico y paraliza las metas o deseos de las personas. Hoy te compartimos tres antídotos contra el desánimo:

CHISPAS DE CREATIVIDAD

La esencia del ser humano es vivir en alegría. La creatividad es la herramienta fundamental para alimentar esa esencia, dado que permite al ser humano crecer y desarrollarse personalmente de forma desmedida.

Si pasas por momentos de tristeza o desesperación no dudes de echar a mano la motivación de la creatividad. Estudios recientes de universidades prestigiosas han demostrado que la creatividad activa la esperanza; una idea o un plan puede valer tanto la pena si confías en tu talento creativo.

El desánimo apaga el espíritu, debilita las fuerzas mentales y seguramente hace sentir al cuerpo cansado. Algunos son víctimas de esta situación y se abandonan a la melancolía. Cuando sientas que esto puede estar sucediéndote activa un plan creativo, innova e imagina. Todo proceso creativo ayuda a la solución de problemas y hace repensar al individuo sobre ideas útiles y originales. Recuerda que una persona con desánimo ha renunciado a todo tipo de motivación. Observa el panorama lejano y oscuro. Para ello es importante buscar en los valores personales un ideal, creer que las cosquillas de alegría están tocando a la puerta. Activa tus sentidos, realiza tareas de forma diferente, evita autocompadecerte y procura evitar sentir que nada vale la pena.

NO LIMITES LA LIBERTAD

Hemos sido creados para vivir en libertad y plenitud. Cuando la trampa silenciosa del desánimo aparece, lo primero que cierra es la puerta de la libertad; nos volvemos esclavos del pensamiento negativo, nos responsabilizamos de la infelicidad, generamos desconfianza interior y sobre los otros, y es justo cuando aparece el desánimo y la soledad.

Cuando sientas que algo así sucede en tu vida reconoce tus fuerzas físicas, psicológicas y espirituales para sentirte un ser libre. La voluntad de la libertad ofrece la energía vital para entender las maravillas de la vida.

En la cotidianidad o en la tribulación ser libre es la mejor sensación de la vida: es lo que brinda aliento al alma y repara las fuerzas quebrantadas.

Puedes elegir leer versículos de la Biblia donde el pueblo de Dios es libre y meditar en ese don dado por el Creador. Si permites que la desolación dirija tu vida, entonces estarás renunciando al principio de libertad interior. Procura cambiar tu actitud, dirige tus pensamientos al sí quiero y al sí puedo, reconoce el valor que tienes como ser humano, y reconoce que quieres y puedes cambiar. Activa tu mente y activa tu cuerpo, un poco de ejercicio ayudará también a sacudirte el desánimo.

ACCIONES REPARADORAS

¿Sientes que no puedes o que estás muy olvidado?, ¿Has renunciado a la alegría de la vida cotidiana?, ¿Te abruma el mañana y la noche te angustia? Entonces es momento de repararte, en todos los sentidos. Una persona con desánimo necesita espacios de oración para recuperar las fuerzas espirituales, requiere de una alimentación sana y de descansos físicos equilibrados.

Repararte es quizás volver a enderezar los caminos de la mente, el cuerpo y el espíritu. Entonces activa tus sueños y objetivos de vida, cambia de escenarios, elige ir a lugares distintos. Es como reiniciarse: buscar la alegría nos ayudará al aumento de la autoestima; evita enfrascarte con las dudas, no compliques o dramatices los escenarios, recuerda que lo más valioso es la morada interior; por lo tanto date un gusto, escucha una buena canción, lee algunas frases motivadoras, date un baño, sal al aire libre y respira profundamente, recupera tus aficiones, ama y permite que otros te amen; cada uno de estos pasos te brindará las fuerzas emocionales para decirle adiós al desánimo. Entonces la alegría y la paz volverán a ti.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 23 de junio de 2019 No.1250