MIGUEL MIRAMÓN

  • Nacido en Ciudad de México, fue el militar más brillante del bando conservador.
  • Cuando era cadete, luchó en la Batalla de Chapultepec contra los yanquis, es decir, fue uno de los Niños Héroes aunque, igual que otros de sus compañeros, no haya muerto en ese combate.
  • Se opuso al Plan de Ayu-tla y apoyó el Plan de Tacubaya.
  • Luchó contra Comonfort. A lo largo de la Guerra de Tres Años encabezó la campaña contra los liberales y triunfó en numerosas batallas.
  • Miguel Miramón fue nombrado presidente interino de México en dos ocasiones, la primera vez apenas tenía 27años de edad.
  • Miramón se negó durante su mandato a venderle a Estados Unidos los estados de la frontera norte, así como el Istmo de Tehuantepec para construir un canal. Por ello Buchanan, presidente de EU, decidió reconocer el gobierno de facto de Benito Juárez como presidente de México a cambio del tratado McLane-Ocampo, con el que el político oaxaqueño cedía a perpetuidad el Istmo de Tehuantepec y los estados de Sonora, Sinaloa, Tamaulipas y Nuevo León, canjeados por apoyo bélico y 4 millones de pesos. Fue sólo gracias a la guerra civil estadounidense que el senado de aquel país nunca ratificó dicho tratado.
  • Durante el Segundo Imperio, Maximiliano relegó a un segundo plano a Miramón, para satisfacer a los liberales, y sólo le dio el mando del ejército cuando ya era demasiado tarde, al iniciar el Sitio de Querétaro.

TOMÁS MEJÍA

  • El más valiente y querido de los queretanos de su tiempo, nació en Santa Catarina, diócesis de Querétaro, y era de pura raza otomí. En Jalpan se hizo militar.
  • Luchó contra las invasiones de apaches nómadas, que eran alentadas por el gobierno de Estados Unidos para despoblar los estados del norte de México en vistas a su futura anexión.
  • Católico convencido, también estaba plenamente consciente de que la religión era el verdadero elemento unificador de los mexicanos.
  • Cuando comenzaron a aparecer las primeras leyes anticatólicas, se levantó en armas en la Sierra Gorda queretana.
  • En la guerra de Reforma fue líder de una pequeña unidad armada de patriotas queretanos que hacía frente a las fuerzas del autoproclamado presidente Juárez.
  • Igualmente combatió al gobernador impuesto y persecutor de la fe católica José María Arteaga ; así se suscitó una época en que Mejía y Arteaga ocupaban alternadamente la gubernatura de Querétaro, pues ninguno de los dos lograba conservar el poder mucho tiempo ante los esfuerzos militares del otro. Pero mientras Arteaga era odiado por los queretanos, Mejía era un héroe popular, aclamado de forma multitudinaria cada vez que volvía a la ciudad.
  • Aunque la guerra de Reforma terminó en derrota para los conservadores, Mejía siguió peleando. En un ataque que realizó en Río Verde, S. L. P., capturó a 400 liberales, incluyendo a Mariano Escobedo. El general Márquez ordenó fusilarlos, pero Mejía, que nunca fue un asesino, se negó a obedecer. Seis años después, Escobedo fusiló a Mejía.
  • Durante la Intervención Francesa, Mejía al principio permaneció neutral, pero acabó adhiriéndose al ejército imperial. Varias veces condecorado por sus victorias, no participaba en la corte ni tuvo aspiraciones políticas. Incluso como gobernador de Querétaro no se quedaba en el poder más que unos pocos días, nombrando algún sustituto.
  • Se unió a las fuerzas que se concentraron en Querétaro para presentar una última resistencia. Enfermo de tuberculosis lideró formidables ataques de caballería que destrozaron las filas republicanas que cercaban la ciudad.
  • Al momento de la caída de la ciudad, Mejía ya no podía montar debido a lo avanzado de su enfermedad. Cuando la pena de muerte se declaró inevitable, abandonó todo lazo terreno. No hizo gestiones por el indulto, ni apeló a nada ni a nadie.
  • En el Cerro de las Campanas, mientras Maximiliano y Miramón todavía ponían aún su afán en la imagen que de sí dejaban, Tomás Mejía ya tenía puesta su mente sólo en el sitio a donde partía, y besando un crucifijo, ya no dijo nada.

D. A. G. B.

TEMA DE LA SEMANA: EL JUICIO DE MAXIMILIANO, EL OTRO LADO DE LA HISTORIA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 16 de junio de 2019 No.1249