Personas que pasan del llanto a la risa, exceso de culpa, amenazas físicas o psicológicas, intercambio de beneficios materiales o emocionales, castigos sutiles, éstas son algunas de las características que presentan las personas chantajistas y con las que puedes relacionarte. Si a alguna de ellas te parece reconocerla, entonces sal corriendo de esa persona, dado que la vinculación emocional que sucede entre la víctima y el victimario es emocionalmente mortal.

Por Mary Velázquez Dorantes

El tiempo actual es considerado un período ligado a las enfermedades emocionales, lo que anteriormente se conocía como las enfermedades del alma. Y el chantaje es una de las principales causas de la infelicidad en las personas, aunado a la culpa, el malestar existencial o el miedo. Hoy, en El observador de la Actualidad, te presentamos los momentos oportunos para retirarte del chantaje emocional causado con el fin de alimentar una verdadera ola de sufrimientos psicológicos y sociales.

NO TE ACOSTUMBRES NUNCA

Los especialistas de la psicología afirman que las personas de esta época suelen acostumbrarse pronto a las malas prácticas de las emociones, siendo el líder de ellas el chantaje como una forma de maltrato constante hacia el otro. El primer paso para evitar ser víctima de la depredación emocional de un chantajista es no acostumbrarse a los sufrimientos verbales, las imposiciones, las exigencias y las actitudes que destruyen la esencia del ser humano.

Un chantajista suele tener una personalidad posesiva, provocar sentimientos de culpa, castigar y auto castigarse para lograr los fines que desea. «Obligan» de forma sigilosa a realizar actos en otros y provocan a través de promesas emocionales. El desamor es la herramienta más utilizada por estas personas. Sus víctimas viven en constante desatención emocional, así que son presas fáciles para ellos. Detrás del chantaje se encuentra el miedo al abandono, la pérdida de atención, el abandono físico o emocional de los seres que nos rodean. Estas sensaciones ayudan a los chantajistas a colarse de manera indirecta en las personas, para obtener recompensas materiales, emocionales e incluso sexuales.

SEDUCTORES MORTALES

Existen diferentes características para que el chantaje emocional se presente. Las más sutiles van acompañadas de amabilidad excesiva para luego exigir «pagos».

Otras suelen ser agresivas y violentas. Sin embargo, la más constante es aquella donde el silencio es prolongado, generando culpabilidad en el otro. Una forma de castigo constante en nuestros días puede ser un silencio verbal o incluso un silencio tecnológico: mediante las redes sociales se ha aprendido a castigar a los demás. El egoísmo es la principal característica de los chantajistas, dado que «obligan» a los demás a ser complacientes con las circunstancias que exigen. Es común verlo en las escuelas, los centros de trabajo, las relaciones de amigos, e incluso en las familias.

Los chantajistas utilizan los sentimientos y las emociones para seducir a sus presas. Después los buenos tratos desaparecen y con ello viene el «coma emocional»: la persona ha caído en la trampa y está desarmada emocionalmente. Por lo regular el chantaje emocional se sufre también de forma silenciosa, puede provocar depresión e incluso el suicidio.

RECONÓCELOS Y HUYE

Si bien las personas son emocionalmente diferentes unas de otras, los chantajistas se reconocen a distancia. Sus señales son muy claras y la mejor forma de hacerles frente es evitarlos. La mayoría de los chantajistas utiliza la amenaza del abandono, ignora los sentimientos y las aspiraciones del otro, promete constantemente sin cumplir, suele señalar a los otros como interesados e incluso egoístas. El dinero es una herramienta de poder para ellos. Cada una de estas pistas ayudará a evitar ser víctima del abuso emocional de estas personas, porque la telaraña cae de forma invisible hasta dejar dañada a las personas.

La mejor estrategia para evitar a los chantajistas es no caer en sus confrontaciones. Eso como primer paso. Acto seguido, no intentar salvarlos, para ello existen los expertos. Los perfiles más comunes dentro de nuestra sociedad, son: los castigadores, que utilizan las amenazas directas; los auto agresivos, que se dañan a sí mismos para lograr sus objetivos; los mártires, que siempre son las víctimas de todo y de todos, y los seductores, aquellos que halagan para obtener lo que buscan.

Es momento de ir frenando el mal manejo de nuestras emociones. Las civilizaciones actuales sufren y padecen los trastornos emocionales cada vez más. La psiquiatría y la psicología están desbordadas atendiendo estos males, algunos con terapias, otros con fármacos, mientras que la realidad social está envuelta en malestares donde el chantaje emocional es el rey.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 21 de julio de 2019 No.1254