En México representa un nuevo reto en materia migratoria el flujo de migrantes

Por Sergio Estrada

Debido a las causas y formas de migrar, movidas por varios factores, principalmente por situaciones políticas, económicas y sociales, cada vez las migraciones de todo el mundo son más complejas. Ante este panorama también hay trabajos humanitarios sociales para ayudar a los migrantes, como los de la Iglesia.

«Toda realidad social esta interconectada. Cuando se habla de migración se habla de política, economía, sociedad y cuestiones culturales y es necesario humanizar estos ámbitos y es lo que se tiene que priorizar en los acuerdos internacionales: tener presentes a las personas más vulnerables, pobres y descartadas. Sin embargo, hay cuestiones que no son negociables, como la dignidad de las personas, y si los acuerdos van en contra de estos principios, son antiéticos y carecen de toda vialidad política, y se deben trabajar con conciencia en la dignidad de las personas», explicó el investigador del Instituto Mexicano de Doctrina Social Cristiana (IMDOSOC), Gerardo Cruz González.

Es necesario poner atención en las causas de expulsión de migrantes. No se puede detener arbitrariamente y cerrar fronteras a los excluidos, sino que estas situaciones se deben atender de fondo, no solo de modo reactivo, porque esto solo violenta a los migrantes y eso nos los va a detener. «Se debe apoyar a América Central y nuestro país tendrá mejores oportunidades de desarrollo, y esto no se trata de muros o barreras, se trata de desarrollar zonas que se han quedado atrás», aclaró el académico del IMDOSOC.

Otro de los factores que influyen en las migraciones es el cambio climático. Si no se reconoce este cambio en la temperatura del planeta seguirán las migraciones, debido a que se van teniendo zonas más secas y ya no se puede producir, y se pierden trabajos de los habitantes de estos lugares y tienen necesidad de migrar.

Postura del IMDOSOC

«Es necesario estar a favor de los más pobres, vulnerables y descartados; con los migrantes que solo buscan mejores oportunidades de trabajo y de vida. Y como cristianos debemos acogerlos, promoverlos, protegerlos, e integrarlos a la sociedad. México, que recibe a muchos migrantes, tiene mucha responsabilidad de entenderlos como hijos de Dios y acogerlos. Hay discursos de xenofobia en contra de los migrantes, como que nos quitan trabajo, derechos como salud y vivienda, y eso no es verdad. La postura del IMDOSOC es la del Evangelio en los migrantes y refugiados y se debe reconocer a los más pobres como Jesús se identificó con los últimos».

«Esta situación nos promueve a la realización de programas de inclusión social para los migrantes trabajando con la ONG para exigir el respeto de los derechos. Los discursos se basan en fomentar el miedo hacia los otros a quienes consideramos peligrosos y amenazantes por el hecho de ser pobres; que decimos no aportan nada y vienen a desposeernos, pero el miedo al otro no es de cristianos, esto debe ir al encuentro tendiendo puentes».

Para el investigador, las migraciones van en aumento y cada vez se vuelven más peligrosas. «No será raro que haya otras rutas de migración si las fronteras están cerradas. Los migrantes buscarán otras formas de llegar a su destino incrementando la situación de inseguridad para ellos y ante esto se deben atender en el plano jurídico sus capacidades para reducir la inseguridad y descartar los muros ideológicos y tender puentes, que es de los cristianos», externó el licenciado Cruz.

Crisis migratoria

»La Comisión Nacional de los Derechos Humanos (CNDH) reportó que entre 280 y 300 personas llegan cada día a Tijuana y Mexicali, la segunda ciudad fronteriza de Baja California que vive esta situación.

» La mayoría de los migrantes que últimamente se han asentado en la frontera de Tijuana con San Diego, California, son haitianos.

» Los haitianos se han sumado principalmente a los migrantes provenientes del Triángulo Norte de Centroamérica : Honduras, Guatemala y El Salvador.

» Por las calles de la fronteriza Tijuana se puede observar caminando, sentados o acostados, a hombres, mujeres, niñas y niños de Haití.

» En México ya han nacido bebés de estas familias migrantes, ya sea en Tapachula o en la propia Tijuana.