Por Sergio Ibarra

La carencia competitiva de mayor impacto en México es la educación. No solamente por el bajo nivel promedio de educación per cápita, sino por lo que genera en términos de productividad y de actitud de vida esta educación. ¿Cuáles son las razones por las que un estudiante de cualquier nivel mantiene incentivos para continuar estudiando?

Hoy los jóvenes no quieren ver «teorías», quieren cosas prácticas, donde las habilidades del pensamiento no tengan que verse forzadas a desarrollarse; observar el método científico se lo dejan a los investigadores o a los matados. Hoy la oferta de educación es mas grande, pero la realidad es que, en general, es de un nivel competitivo menor en comparación al que existía antes. Hoy quien gobierna es el alumno, sobre todo en las instituciones particulares. Un maestro exigente es al primero que corren o le salen corriendo. En esta época de scorecards, de los key perfomance indicators o simplemente de indicadores de gestión, las escuelas protegen estos números para acreditar su nivel educativo y obtener certificaciones.

El inicio de clases continuará siendo una nueva oportunidad para modernizar el sistema educativo. La actual administración federal encabezada por ya saben quien, dio para atrás a la reforma educativa, anuló la evaluación a maestros y ha restituido derechos para repartir las plazas para el SNTE y sindicatos implicados, que fue el origen de la problemática descubierta por el ex presidente Calderón.

Un sistema educativo exige disciplina para adquirir conocimientos. No solo al inicio del ciclo, sino a lo largo de todo el año escolar. Aplicarla no es nada fácil en un entorno en donde domina la practicidad. Cuestiones tan simples como el que nuestros niños y jóvenes lean. ¿Cuántos libros lee un joven de esta época, contra los que leía alguien hace 30 o 40 años? Para qué hablamos de inculcarles que dominen un instrumento musical o un deporte. Mostrarles a nuestros niños y jóvenes lo que hay detrás de una gota de agua, no solamente decirles que se va acabar o cosas por el estilo, sino enseñarles todo lo que hay que hacer para que llegue a una casa. Lo mismo con la energía. El reto es aumentar y ampliar su preparación, comprensión y su nivel de conciencia sobre la sociedad y las condiciones que habrán de enfrentar en su futuro.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 18 de agosto de 2019 No.1258