Perla Guadalupe Vázquez Moya es una joven peregrina queretana. Viene de una familia guadalupana cuya fe los ha convertido en peregrinos del Tepeyac. Hace dos años que esta joven de 20 años de edad se incorporó como peregrina, gracias a que su madre Irma le pidió a la Virgen de Guadalupe intercediera por el embarazo de su hija, dado que era de alto riesgo, y en pago al milagro de vida realizado, ambas -madre e hija- iniciaron su recorrido hacia la casa de la Virgen de Guadalupe. La familia Vázquez Moya es en su totalidad devota guadalupana: tanto padres como hermanos se han incorporado al grupo de La Magdalena del municipio de Cadereyta de Montes. El Observador conversó con esta joven peregrina:

Por Mary Velázquez Dorantes

¿Cómo vivieron su experiencia de peregrinar juntas, mamá e hija?

▶ En el año 2018 recuerdo que mamá me insistía: «Vamos, hija, acompáñame a dar gracias», e iniciamos el recorrido de Cadereyta. Acepto que no estaba muy convencida de integrarme a la peregrinación.

Mi papá y yo fuimos a dejar a mamá a Cadereyta para iniciar su recorrido de esa jornada y en el transcurso de la mañana de ese día no sé en realidad qué pasaba por mi mente, pero resulta que tomé la decisión de alcanzar a mi mamá e integrarme al día siguiente y hacer el recorrido de la jornada siguiente.

Durante toda la semana disfrutaba cada momento de la jornada. El levantarnos bien temprano y empezar a caminar bajo un sol ardiente no fue tarea fácil; el ánimo de mamá y el compañerismo que existe en el grupo me daba fuerzas para continuar y terminar la jornada de cada día. Es una experiencia muy bonita el escuchar todos los días Misa temprano, los Rosarios que se rezan en el recorrido, las dinámicas que se aplican en los cantos; esto hace que el cansancio desaparezca aunque solo sea
por momentos.

¿Qué sentido cobra para ustedes el ir al Tepeyac en peregrinación?

▶ El sentido y la intención con que se inicia el peregrinar no son solo de una semana, es el día a día, es cada momento de nuestra existencia. Esto, en realidad, es de fe, de creencias y como producto de esa fe debemos de dar gracias todos los días.

Es por eso que en todo momento y en cada acción que realizamos debemos de pedirle a la Virgen de Guadalupe su intercesión para que Dios nos permita realizar nuestras actividades positivamente sin dañar los intereses de las personas que están a nuestro alrededor y, sobre todo, saber vivir en familia.

El sacrificio que hace cada una de las personas que se integra a la gran columna es con la única intención de agradecer que nos llene de bendiciones, de salud, de bienestar, que nos libre de realizar acciones negativas que dañen nuestra persona y los que nos rodean, y, sobre todo, saber convivir en sociedad; si esto se logra este mundo sería otro. Por estas y otras acciones caminamos llenos de fe y esperanza hacia la casa sagrada que es la Basílica de Guadalupe.

¿Han recibido algún regalo espiritual por parte de la Virgen de Guadalupe?

▶ El regalo más importante es el tener vida, salud, el tener la oportunidad de acrecentar mi fe y mi creencia hacia Dios y la Virgen Guadalupe, el poder caminar y estar agradecida después del accidente automovilístico que sufrí días antes de la peregrinación. Esto me hizo reflexionar sobre las bendiciones que recibimos, y sobre nuestras suplicas a diario a la Virgen de Guadalupe que, llenos de fe y de esperanza, suplicamos que nos permita regresar y realizar el recorrido año con año.

¿Cómo se preparan para realizar su jornada al Tepeyac y que los motiva a continuar en la próxima jornada?

▶ La preparación inicia desde que te despiertas y el descubrir un nuevo día. Eso es motivo de agradecimiento porque con el simple hecho de descubrir el nuevo día ya estamos bendecidos por la voluntad de Dios.

Esto de prepararnos no es solo en el recorrido de una semana o de quince días que dura la peregrinación, es vivir todos los días en gratitud hacia la Virgen de Guadalupe. Esto va más allá, esto es desde el lugar donde estemos, en el lugar donde vivimos, esto nos permite continuar llenos de fe la próxima jornada en este peregrinar de la vida.

La familia Vázquez Moya

» La familia peregrina es originaria de Ezequiel Montes

» Se unieron al grupo de la Magdalena de Cadereyta de Montes

» El padre de Perla apoya la peregrinación desde los maleteros.

» Irma, su madre, camina la peregrinación y apoya desde la enfermería.

» Perla se unió a ellos desde hace dos años, cuando salió ilesa de un accidente.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 18 de agosto de 2019 No.1258