A pesar de que se separaron de la Iglesia fundada por Jesucristo, y que difundieron doctrinas erróneas, incluidas algunas referentes a la Madre de Dios—con frecuencia contradiciéndose unos a otros—, al mismo tiempo los protestantes más influyentes no se atrevieron a denigrar a la Santísima Virgen María, sino que, explícita o implícitamente, reconocieron su importancia y el lugar sublime que ella ocupa:

  • «Me parece imposible que obtuviéramos la recompensa del Cielo sin la ayuda de María. No hay ningún sexo o edad, ningún rango o posición, de nadie en toda la raza humana que no tenga necesidad de pedir la ayuda de la Santa Virgen».(Juan Wycliffe, fundador de la secta de los husitas).
  • «Las grandes cosas que Dios ha realizado en María se reducen a ser la Madre de Dios. Con esto le han sido concedidos muchísimos otros bienes, que nadie podrá nunca comprender. De ahí se deriva todo su honor, toda su bienaventuranza y que ella sea en medio de toda la raza humana una persona del todo singular e incomparable (…). Se comprende todo su honor cuando se la llama Madre de Dios. Nadie puede decir otra cosa mayor de ella, aunque uno tuviera tantas lenguas como follaje tiene la hierba, como estrellas el cielo o arena las playas. Hay que meditar en el corazón lo que significa ser Madre de Dios». (Martín Lutero, padre del protestantismo)
  • «Hay que considerar aquí el honor que el evangelista Lucas y también Mateo le tributan por su elevada pureza; ella es joven pura e intacta antes del parto, en el parto y después del parto, es decir, siempre». (Ulrico Zuinglio, fundador de la «Iglesia Reformada Suiza»)
  • «Pronto se deja de rezar el Padrenuestro donde no se le acompaña con el Avemaría». (Rudolf Bultmann, teólogo luterano, inventor de la «desmitologización del Evangelio»).

TEMA DE LA SEMANA: CONOCER PARA AMAR A MARÍA SANTÍSIMA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 8 de septiembre de 2019 No.1261