Las letanías son oraciones que surgieron en los primeros siglos del cristianismo como súplicas dialogadas entre los sacerdotes y los fieles, y se rezaban sobre todo en las procesiones. Aunque al principio eran dirigidas sólo a Dios, se añadieron con el tiempo invocaciones a santos y sobre todo a la Virgen María. Las más populares son las Letanías Lauretanas, llamadas así porque surgieron en el santuario de Loreto. Y si bien no son parte del Rosario, es muy común rezarlas inmediatamente al concluir éste.

En las Letanías Lauretanas se advierten varios grupos de invocaciones a la Virgen: 13 que honran su maternidad, 6 que honran su virginidad, 13 que son figuras simbólicas, 4 invocaciones de su misericordia, y 12 que la honran como reina. Las que no se entienden tan fácilmente son las 13 simbólicas, y por ello, indagando sobre su significado, se puede conocer más de la Virgen y así amarla más:

  1. Espejo de Justicia

Aquí la palabra justicia, como ocurre en la Biblia, es sinónimo de santidad. Y un espejo es una superficie que refleja algo. María es llamada así porque posee todas las virtudes y toda la Gracia que una criatura puede poseer —por tanto, es santísima—, y a la vez ella refleja a Dios, que es la Santidad Infinita.

  1. Trono de la sabiduría

En la Biblia la palabra sabiduría tiene varios significados: en primer lugar, la Sabiduría personal es Jesucristo mismo pues, siendo Dios, todo lo sabe y todo lo conoce; en segundo lugar, la sabiduría impersonal es un hábito o cualidad que pueden poseer los seres inteligentes; y en tercer lugar, uno de los siete dones del Espíritu Santo se llama Sabiduría. Como Jesucristo es la Sabiduría personal, y puesto que María lo llevó dentro de sí durante nueve meses, ella fue sede o trono de la Sabiduría. Además ella, por encima de cualquier ángel o santo, poseyó y poseé en grado máximo el don de la Sabiduría, que consiste en un profundo conocimiento de Dios y de sus altísimos misterios.

  1. Causa de nuestra alegría

Existen dos clases de alegría: una falsa y pasajera, que cree encontrar felicidad en los bienes materiales, en la satisfacción de los sentidos y en cuestiones frívolas; y otra, verdadera y permanente, que es de índole espiritual. Por su sacrificio en la Cruz, Jesucristo reconcilió a los hombres con Dios Padre y les ofreció la verdadera y eterna felicidad. Y como fue por medio de la Virgen que Jesucristo vino a este mundo, ella es causa de nuestra alegría. Jesucristo es, sin duda, la causa fundamental y primera de nuestra alegría, mientras que María es causa secundaria e instrumental.

  1. Vaso espiritual

Un vaso es un recipiente de cualquier materia y forma, apto para recibir y retener cualquier cosa. En sentido metafórico, la Biblia llama vaso a toda cosa, incluso a la persona humana, porque toda criatura en las manos de Dios es como un vaso en las manos del alfarero. En las Letanías Lauretanas, María es honrada tres veces con el nombre de «vaso». Vaso espiritual significa, pues, que ella es una persona espiritual.

  1. Vaso honorable

En la Sagrada Escritura se compara a los seres humanos bajo estos aspectos: por la materia en que están hechos, por el contenido que tienen y por el uso para el cual sirven. Entre más noble es el material de su hechura, mejor; y María es vaso digno de honor porque es como vaso de oro purísimo, bella y hermosa de alma, la más preciada criatura del universo. Por su contenido, el vaso es más estimable en cuanto que está más lleno; y ninguna criatura, ni angelical ni humana, ha estado ni puede estar más llena de Gracia que María, pues fue creada por Dios como el vaso más grande y más capaz, vaciado de sí mismo y lleno por completo de las cosas divinas.

La nobleza del vaso se revela, además, por el uso al cual está destinado; y el uso más digno y más glorioso al que fue predestinada la Virgen María fue el de la maternidad, el de contener a su propio Dios dentro de sí misma.

  1. Vaso insigne de devoción

Devoción, según santo Tomás de Aquino, es la pronta voluntad de entregarse más, para hacer todo aquello que corresponde al servicio de Dios; es un dedicarse y consagrarse al servicio de Dios con ánimo alegre y con perfecta voluntad. La palabra insigne significa que destaca mucho en algo. Pues bien, la criatura que más destaca dedicándose y viviendo en Dios y para Dios es María Santísima; es imposible superarla.

  1. Rosa mística

La rosa es considerada el principal ornato de los jardines en la primavera, pues es la reina de las flores, tanto por su belleza visual como por su delicado perfume. Y María, por ser la más santa de las criaturas, es el ornato principal del jardín místico de Dios..

  1. Torre de David

En la Biblia se lee que el rey David se apoderó de Jerusalén, que era de los jebuseos, y fortaleció la ciudad a fin de volverla inexpugnable. Entre las obras de defensa edificó lo que se conoció como la Torre de David, que era fuerte, muy hermosa y que se elevaba sobre la cumbre de un monte, construida con gruesos bloques cuadrados, unidos entre sí con hierro y plomo. La Iglesia católica es la nueva Jerusalén en la Tierra, y en ella hay una torre o fortaleza que es su mejor defensa y que, por designio de Dios, ningún enemigo puede vencer: la Santísima Virgen María.

  1. Torre de marfil

El marfil es un material de origen animal, muy fuerte y muy claro, lo que genera un aparente contraste entre suavidad y fuerza. Igualmente, la Virgen es muy fuerte espiritualmente hablando, y, al mismo tiempo, es de una pureza y suavidad extrema.

  1. Casa de oro

El oro es considerado el más hermoso de los metales y el de más valor, además de que no se oxida sino que conserva siempre su esplendor natural. Por eso la Biblia habla mucho del oro; por ejemplo, la Jerusalén Celestial es descrita como una casa «de oro puro», cimentada sobre siete columnas que indican las virtudes teologales y cardinales, así como los siete dones del Espíritu Santo Santo; por eso esta casa es digna de Dios. Pues bien, María es casa de oro que acogió a Jesucristo cuando Él vino al mundo.

  1. Arca de la Alianza

Se lee en el Antiguo Testamento que el arca de la alianza fue construida por Moisés bajo el diseño dado por Dios mismo, y que era una caja de madera incorruptible. forrada por dentro y por fuera con láminas de oro; en ella se conservaban las tablas de la ley, así como un puñado de maná milagrosamente recibido en el desierto, y la vara de Aarón, símbolo de autoridad. El arca de la alianza era un tesoro para Israel porque Dios residía en ella, y desde ahí respondía y daba a conocer su voluntad. María Santísima portó en su seno a Dios mismo, por lo que ella es la nueva Arca de la Alianza. El oro por dentro y por fuera de la antigua arca simboliza a María, llena de todas las virtudes. El mayor tesoro, después de Dios mismo, es su santa Madre.

  1. Puerta del cielo

La Virgen es invocada como Puerta del Cielo porque fue por medio de ella que Jesús vino del Cielo a la Tierra. Ella aceptó esto de forma voluntaria; es decir, no fue un instrumento pasivo o accidental, sino una puerta con plenoconsentimiento.

Ahora bien, la puerta para pasar de la Tierra al Cielo es Cristo, según lo que Él mismo enseñó: «Yo soy la Puerta» (Jn 10, 9); sin embargo, María, con su poderosa intercesión maternal, favorece nuestra entrada al Cielo.

  1. Estrella de la mañana

Dentro de las Letanias Lauretanas, la última de las 13 simbólicas llama a la Santísima Virgen con el nombre de «Estrella de la Mañana».

Sin embargo, sucede que en el texto de Isaías 14, 12 se le llama «lucero, hijo de la aurora» o bien «estrella de la mañana» al que pretendió exaltarse por encima de Dios, es decir, al Diablo. Precisamente a partir de esta cita bíblica se acuñó el nombre «Lucifer» para referirse a este ángel caído.

Esto ha dado lugar a que algunos aseguren que la Virgen María es satánica, y que, por tanto, la Iglesia católica también es satánica. Incluso hace dos años se viralizó como «prueba» un video en Youtube donde se canta en latín en la Vigilia Pascual presidida por Francisco: «Flammas eius lucifer matutinus inveniat: Ille, inquam, lucifer, qui nescit occasum: Christus Filius tuus…».

La traducción es: «Que el lucero matinal lo encuentre ardiendo, ese lucero que no conoce ocaso: Jesucristo, tu Hijo…». Es que el propio Salvador se ha llamado a sí mismo «la Estrella radiante de la mañana» (Apocalipsis 22, 16).

También la Biblia lo llama así en II Pedro 1, 19, pues Jesucristo es la verdadera Luz del mundo (cfr. Juan 8, 12).

Ahora bien, llamar a María como «Estrella de la Mañana» no es asemejarla a Cristo, sino aludir a que ella es la más santa entre todas las criaturas angélicas y humanas; este recurso poético se utiliza porque la llamada estrella de la mañana es la más brillante:

Poco antes de que nazca el sol, cuando la oscuridad es mayor y empieza a clarear, aparece en el horizonte esa estrella de mayor luminosidad, y cuando las otras estrellas desaparecen en la claridad naciente, ella aún permanece.

Por eso es figura de María, pues ella en el Cielo es el astro más brillante después del Sol que Nace de lo Alto o Sol Justicia, que es el propio Jesucristo.

Y así como la estrella de la mañana anuncia el fin de la noche y la llegada de la aurora, de la misma manera la Virgen María es anuncio del fin de las tinieblas y el arribo de Cristo, que es Luz de Luz.

El que fuera el más hermoso y poderoso de los ángeles cayó a causa de su soberbia; entonces ya no anuncia más la llegada de la luz pues él es pura tiniebla; el Diablo ya no es más la estrella de la mañana.

D. R. G. B.

TEMA DE LA SEMANA: CONOCER PARA AMAR A MARÍA SANTÍSIMA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 8 de septiembre de 2019 No.1261