Por Hno. José Ernesto Hernández Rodríguez. Msp

Ser open mind o de mente abierta es una tendencia donde los conceptos de inclusión, tolerancia, dialogo, pluralismo, consenso, respeto, entre otras, hacen que las personas determinen su modo de pensar, de vivir o de relacionarse con los demás, anclados en estos conceptos que en sí mismos nada tienen de mal, pero que actualmente han sido utilizados para permitir y tolerar todo tipo de conductas y pensamientos contrarios a la razón, a la naturaleza, a la moral, a la ciencia misma y por supuesto contrarios a la voluntad de Dios. Esta tendencia es peor cuando los padres de familia educan así a sus hijos, aquí nacen las familias open mind.

¿Cómo se puede detectar a una familia open mind? Son los típicos padres «modernos». Padres que dicen de sus hijos: «ellos saben lo que hacen», «cuando estén grandes van a entender», «ya de grandes, que ellos elijan a cuál religión ir», «sólo hazlo con cuidado», en fin. Padres que permiten que sus hijos sostengan relaciones de noviazgo a muy temprana edad y salir de casa a altas horas de la noche.

En casos más extremos, hay papás que incitan a sus hijos o los llevan con sexoservidoras a tener su primera relación sexual genital, o madres de familia que toleran a sus hijas una vida sexual activa, y que incluso las han llevado a cometer el delito del aborto.

No hay sentido de matrimonio religioso y a veces ni civil, pues hay que «ser libres». Son papás que crecieron en familias disfuncionales o que están siendo influenciados con la corriente ideológica actual que todo lo permite, asumen la tendencia open mind y así educan a las nuevas generaciones trayendo consigo grandes estragos a nivel personal, familiar y social.

Las familias open mind carecen de sentido de familia con sus roles bien definidos; los padres pasan a ser «camaradas» de sus hijos, los hijos pierden la figura de autoridad que deberían tener en sus padres, todo se permite, todo se tolera, no hay límites. Mucho tiene que ver en todo esto el caos social que hoy vivimos, cuyo inicio está en la familia, pues ella es el núcleo de la sociedad. No se debe seguir viviendo así. ¿Qué será recomendable hacer en estos casos?

Asumir roles

En casa son los papás los que ponen las reglas, los hijos obedecen y juntos, con la ayuda de Dios, trabajan por el sano ambiente familiar, retomando valores humanos y cristianos, fomentando el amor por la vida y respeto por el cuerpo. El ejemplo de la Sagrada Familia: José como varón obediente a Dios, María llena de fe y abierta a los planes de Dios y Jesús obediente en todo a sus padres, sigue siendo el modelo de familia para todos los tiempos (cf Mt 1,19.24-25;Lc 1,38:2,40)

No dejarse envolver por ideologías de muerte

La despenalización del aborto, la ideología de género, la eutanasia, la legalización de la marihuana para fines recreativos, el matrimonio igualitario, la adopción de bebés por parte de personas del mismo sexo, y un abanico de posturas subjetivas en torno a la vida, a la sexualidad, a la libertad de expresión y el culto religioso, no tienen otra finalidad que destruir a la familia, aunque quienes las promuevan digan lo contrario. Este tipo de mentalidades no pueden caber en el seno de las familias cristianas.

Generar una conciencia crítica

A la luz de la fe, iluminada por la palabra de Dios y dirigida al bien común integral que nada tiene que ver con darle gusto a lo que cada quien se le ocurra como modo de vivir. Será necesario estudiar los documentos magisteriales que existen en la iglesia, en ellos somos iluminados para vivir la fe en este mundo cada vez más contradictorio.

Vivir y dartestimonio de la fe

Ser open mind, refiere a una vida cómoda, sin problemas en cuanto a opiniones diferentes y esto no es cristiano. El cristiano, ante todo, está llamado a vivir su misión profética, siendo sal y luz de los demás (cf Mt 5, 14.16); es llamado a extender la semilla de la fe; las familias deben ser la levadura de la sociedad cada vez más permisiva y equivocada.

Por lo tanto no debemos callar la verdad de la fe y los principios de ella, muchas veces aunque esto suponga asumir problemas. Ser de mente abierta no querrá decir entonces ser familias donde los miembros lleven una vida frenética, aceptando y tolerando todo como verdad y modo de vida.

Sí a la inclusión, sí a la tolerancia, sí al pluralismo, sí al dialogo, pero siempre en miras al bien temporal y eterno del hombre; solo así se podrá construir una sociedad más sana, cuyo principio ha sido, es y debe seguir siendo la familia.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 3 de noviembre de 2019 No.1269