Compilado por Modesto Lule MSP

Que tal padre. Disculpe, ¿usted sabe algo acerca de «curar de espanto»? ¿Es algo válido dentro de la Iglesia? Fíjese que a mi hermana se le quemó su recamara y cuando sucedió sus hijos estaban dentro. Uno de ellos está como triste, distanciado y dice mi hermana que lo llevará a curar de espanto con una mujer que se dedica a cosas esotéricas. Espero su respuesta. Gracias.

▶ Me puse a investigar lo que dice la ciencia sobre el llamado «mal del susto» y encontré esto: Se dice que el susto o el espanto es una de las expresiones psicosomáticas muy comunes en los seres humanos.

El «susto» puede llegar a ser causa de enfermedad. Una persona que recibe un «susto» o impresión demasiado fuerte, puede contraer la enfermedad conocida como «susto». El padecimiento es designado con el mismo término que se aplica a la vivencia traumática. A diferencia de otras enfermedades que afectan principalmente a los niños, el «susto» puede afectar en cualquier edad y a cualquier persona. Los síntomas y signos que produce el «susto» son diversos.

La sintomatología del «susto» es esta:

  • Falta de apetito.
  • Decaimiento o falta de ánimo.
  • Somnolencia o como entre dormido y despierto.
  • Tendencia a dormir muchas horas o, en su caso, insomnio.
  • Hipersensibilidad en el trato con terceros.
  • Ocasionalmente, desvanecimientos.
  • Temor a los sueños en los que se repiten estereotipos amenazadores.
  • Ataques repentinos de «locura».
  • Fiebres leves.
  • Ocasionalmente, diarreas y vómitos.
  • Dolores de cabeza y otras cosas más que son psicosomáticas.

Algunas personas no comprenden que con la sorpresa o susto recibido por algún accidente o situación impactante el sistema nervioso se altera y la persona llega a perder confianza en sí misma. Los miedos y temores se acrecientan y su sensibilidad crece de manera incontrolada. El mal del susto es diferente al llamado «mal de ojo», que algunas personas lo asocian por la supuesta intranquilidad que sufren principalmente los niños y niñas pequeños.

El «mal de ojo» es una creencia popular supersticiosa, según la cual una persona tiene la capacidad de producir daño, desgracias, enfermedades e incluso llegar a provocar la muerte a otra con sólo mirarla. Para proteger, principalmente a los niños, de manera supersticiosa les ponen ciertas pulseras de color rojo con una medallita para supuestamente evitar las malas energías. En ocasiones acuden a personas que se dedican a hacer las llamadas limpias para que les quiten los supuestos males. Así mismo algunas personas, cuando están «asustadas» por los acontecimientos fuertes que presenciaron, acuden con estas personas que se dedican a las limpias para que supuestamente los curen.

Estas acciones, tanto para el llamado mal de ojo o para los asustados, la Iglesia no las aprueba. Si es su caso, y las personas recibieron una impresión muy fuerte, es necesario acudir con médicos o psicólogos para que atiendan los problemas desde la ciencia y realmente encuentren una solución. En muchos de los casos hay que ayudarles a recobrar la paz y la seguridad en sí mismos. Algunos tranquilizantes podrían ayudar y buscar que la persona no se enfoque tanto en lo que vivió, ya que eso genera estrés e incertidumbre.

Cuando los niños son pequeños son más sensibles y si lloran en la noche mucho o están intranquilos hay que revisar y analizar los ambientes en que viven, ya que la violencia o ambientes de estrés les afecta a ellos con mayor grado. La oración trae paz al alma y serenidad. Las personas podrán recuperar su seguridad y la tranquilidad y por ende abandonarán el llamado mal del susto. Pero eviten siempre relacionarse con personas que usan las artes oscuras, la superstición, para supuestamente curar del susto o el llamado mal de ojo.

Hasta la próxima.

Publicado en la edición impresa de El Observador del 24 de noviembre de 2019 No.1272