PREGUNTA DE NIÑOS

Dios nos llama a confiar en Él y a pedirle lo que necesitamos, pues es nuestro Padre Bueno.

Jesús nos dice: “Pidan y se les dará (…). Porque el que pide, recibe (…). Si ustedes, que son malos, saben dar cosas buenas a sus hijos, ¡con cuánta mayor razón el Padre de ustedes, que está en el Cielo, dará cosas buenas a los que se las pidan!” (Mateo 7, 7-11).

O sea que la clave para que Dios nos atienda es que le pidamos sólo cosas buenas.

“Si piden algo, no lo consiguen porque piden mal” (Santiago 4, 3). A veces, aunque pedimos cosas buenas, nos falta tener otra disposición; por ejemplo, oramos: “Dios mío, que este año escolar yo obtenga nueves y dieces de calificación”. Pero si no tenemos la intención de estudiar más y mejor que el año anterior, entonces nuestra oración tiene algo de tramposo, pues queremos que Dios nos resuelva la vida sin tener que esforzarnos.

Otras veces, aun cumpliendo todos los requisitos de una buena oración, el Señor puede no concedernos pronto lo que pedimos porque quiere que seamos perseverantes al rezar. También puede faltarnos fe: en el fondo no creemos que Dios nos vaya a escuchar.

Y también puede ocurrir, porque Él conoce el futuro, que no nos dé algo que hoy es bueno porque sabe que tiempo después nos hará daño. Sin embargo, nunca perdamos esta certeza: “Si le pedimos algo conforme a su voluntad, nos escuchará”

(I Juan 5, 14).

Publicado en la edición semanal impresa de El Observador del 11 de septiembre de 2022 No. 1418

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