Yo creo que si José y María llamasen a nuestra puerta, desde luego les abriríamos y les dejaríamos pasar; pero igual se nos iba un buen rato pensando: «¿Qué hacemos?», «¿Dónde los metemos?», «¿Y esto habrá que avisarlo a las autoridades eclesiásticas?».

Y, de primeras, en vez de alegrarnos y abrazarlos, y darnos a nosotros mismos la enhorabuena, nos entraría un apuro enorme. Pero José y María son sencillos y no complican. Somos nosotros los que nos complicamos mucho.

Claro, casi seguro que yo tendría que dejarles mi habitación y dormir donde pudiese, Pero también podría decir luego que Jesús había nacido en mi casa. Sería estupendo. Me hace pensar esto que Jesús siempre está naciendo en el corazón de un cristiano de verdad. Debería notársenos más que Jesús va con nosotros.

También pienso que tendría que estar pendiente de todo lo que José y María necesitasen. Me encantaría servirles, y saldría a las calles todas las veces que fuera necesario para que no les faltara nada.

Pero también caigo en la cuenta de que a diario no hago demasiados favores a los que están conmigo. Esto hay que pensarlo más despacio, porque cualquier ayuda que presto a los demás es como prestársela a María, a José o al Niño.

Si la Virgen se diera una vuelta por mi casa, supongo que no lo diría, porque es discreta; pero pensaría: «¡Todo esto necesitan en esta casa para vivir?». Y tendría razón. Sólo para hacerles sitio en mi habitación, ni sé la cantidad de cosas que tendría que sacar. Hasta se puede vivir mejor con menos.

Y la noche de Nochebuena nos la pasaríamos toda la familia cerca de la habitación mía, esperando, como debe hacerse siempre el 24 de diciembre. Y cuando oyésemos llorar al Niño cantaríamos nuestro villancico desde fuera, y José se asomaría y nos diría: «Pasad». Y nos sobraría todo, porque en casa tendríamos lo más grande que se puede tener en el mundo: Dios hecho Niño.

María nos enseñaría al Niño y, si nos dejara arrullarlo, sentiríamos que teníamos en brazos todo el Cielo. Nochebuena en mi casa… ¡Qué cosas!

P. Xavier Ilundain, S.J.

TEMA DE LA SEMANA: LA NOCHE MÁS BELLA

Publicado en la edición impresa de El Observador del 22 de diciembre de 2019 No.1276