Existe un fenómeno sobrenatural llamado inedia, el cual han experimentado diversos amigos de Dios. Del latín in, que significa «no», y edo, que quiere decir «comer», la inedia es la abstinencia de alimentos durante un tiempo superior al que puede resistir el cuerpo humano. Sería, pues, un ayuno absoluto.

Pero en el caso de la inedia sobrenatural, dicho ayuno no es tan absoluto, ya que los hombres y mujeres de Dios que la experimentan en realidad sí se alimentan, pero de una sola cosa: de la sagrada Eucaristía.

Entre los casos más cercanos a nosotros en el tiempo figura el de la beata portuguesa Alexandrina Maria da Costa (1904-1955), una vivaz mujer que quedó paralítica a los 14 años tras arrojarse por una ventana para salvarse de ser violada por tres hombres. En su terrible condición creció enormemente en santidad, y vivió los últimos 13 años de su vida sin comer ni beber, pero recibía la Comunión cada día. Fue sometida a una observación exhaustiva por 40 días en un hospital de Oporto (Portugal), vigilada durante las 24 horas por testigos imparciales para que no tomara ningún alimento o bebida. Al final de la prueba ella había mantenido su peso, temperatura y presión arterial. Los médicos no pudieron encontrar ninguna explicación científica razonable.

La venerable Marthe Robin (1902-1981), una campesina francesa que vivía con sus padres, enfermó de encefalitis a los 26 años de edad, lo que le paralizó todos los músculos, incluyendo los que le permitían deglutir los alimentos y bebidas. Así, postrada en la cama —y posteriormente ciega— no podría volver a tomar ni siquiera un vaso de agua el resto de su vida. Los médicos anunciaron su próxima muerte por inanición, y entonces sus padres llamaron al sacerdote para que la preparara en su último viaje. Pero fueron pasando los días y Marthe, que era muy piadosa, no murió: desafiando las leyes biológicas vivió 53 años sin comer ni beber, sino con una minúscula partícula de la sagrada Comunión, ya que no podía deglutirla, y que recibía una vez por semana.

MUCHOS CASOS COMPROBADOS

Pero existen muchos otros casos de inedia; entre ellos: santa Ángela de Foligno estuvo 12 años en inedia absoluta; santa Catalina de Siena, 8 años; la beata Isabel de Reute, más de 15 años; santa Ludwina de Schiedman, 28 años; el alemán san Nicolás de Flüe, 20 años; la beata Luisa Lateau, 14 años; la beata Caterina de Raconigi, 10 años, y la beata Domenica Lazzari, 14 años.

El caso más famoso de una persona que ha vivido alimentándose sólo de la Eucaristía es el de una mística estigmatizada alemana, la venerable Teresa Neumann, que vivió en el siglo XX (1898-1962). Pudo comprobarse médicamente que no tomaba ni siquiera agua o cualquier otro tipo de líquido —sólo unas gotas de agua en una cucharilla al principio; después, ni eso—. Así consiguió vivir 35 años. Su caso fue evaluado científicamente.

Redacción

TEMA DE LA SEMANA: Cuaresma 2020: vaciarnos de mundanidad

Publicado en la edición impresa de El Observador del 23 de febrero de 2020 No.1284